Indulgencia Plenaria

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Escucha Israel, porque Yo Soy Tu Dios, Tu único Señor, el Dios de vuestros padres y los profetas, el Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob, y fuera de Mí no hay otro Dios ni Señor. Para Mí sea todo el poder, todo el Honor y toda la Gloria por los siglos de los siglos.

Este Decreto santo lo doy Yo, Dios Todopoderoso y Omnipotente, porque en Mí está la Autoridad Santa y Divina, y Mi Nombre está por encima de todo  Nombre.

A vosotros que buscáis ser verdaderos hijos Míos, Hijos del Altísimo, os concedo Indulgencia Plenaria, quienes con sincero corazón  doblen su rodilla ante Mí, Único y Verdadero Dios, ofreciendo reparación y desagravio por los Corazones de Jesús y de María, que son tan ofendidos, y lo serán atrozmente este 31 de octubre, donde se reúnen ya todas las fuerzas del mal,  servidores del falso profeta y anticristo, para ofender la Santísima Trinidad, la Pureza y Virginidad de la Santísima Virgen María, y con sus actos demoniacos y abominables  buscando dar  mayor poder al adversario, Satanás, que obra en estas dos Bestias de este final de los tiempos  y en sus secuaces, seguidores y servidores, espíritus encarnados y desencarnados.

Esta festividad del enemigo es un acto de mayor maldad, en cuanto al número y gravedad de malicia, que se comete para sumar más almas a su poderío y atacar a Mis amas fieles, las que están en la Verdad y le hacen la guerra.

Esta gracia la otorgo Yo, Dios Altísimo, a todas las almas de buena Voluntad, de corazón sincero y humilde, que ante Mi Santa Presencia reparen, desagravien y ofrezcan mortificación y ayuno y verdadero arrepentimiento de sus pecados, en estas horas de tanta maldad, de tanta obscuridad, que  ya cubre la tierra entera y pone de luto al mismo Cielo.

Indulgencia Plenaria como un acto de Mi Amor, Bondad y Misericordia, para las almas reparadoras y adoradoras de estos dos Corazones traspasados. Así, también, os encontrará el Hijo del Hombre más limpios y puros  de espíritu, con vuestros corazones en gracia, para el Aviso, que ya está sobre esta humanidad.

Este será el último acto mundial de las fuerzas obscuras y satánicas, reunidas y unificadas, antes del Aviso, que abrirá los ojos de muchos para que  vuelvan a Mí.

Este es un decreto Divino que Yo, Dios Altísimo, otorgo para Mis amas reparadoras, en bien de vosotros mismos y para provecho de otras almas.

Yo pondré este sello de esta Alianza en vuestras almas, que os será  de gran alivio en el  Aviso, que ya  viene el encuentro de Dios con su creatura.

Regocijaos almas de sincero corazón por este regalo del Cielo, porque quedando vosotros mismos limpios de corazón ayudaréis a  las almas más necesitadas en los acontecimientos venideros, que ya están a las puertas de esta generación.

Nada temáis, vosotras almas consoladoras y reparadoras, porque Yo, vuestro Dios, pongo en vosotros el Sello de esta Alianza y Protección contra todas las fuerzas del mal.

Os doy Mi Bendición: Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo, permanezca sobre vosotros.

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Benditos sean Tus regalos celestiales, Dios de amor, Dios de Misericordia, Utilízanos par Gloria  Tuya y consuelo de los corazones de Jesús y de María.

LA GLORIA Y EL HONOR PARA MI DIOS TRINO Y UNO.