La flagelación de Mi Cuerpo Místico

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Alma de la Trinidad, alma consoladora y reparadora de la Trinidad, Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.

Almas consoladoras, reparadoras y fieles a la verdad, necesito para salvar almas en esta generación perversa, que ha sido entregada al dominio del mal, y pronto caerá en manos del anticristo, el que vendrá por su propia cuenta, y Mi Pueblo y muchos más reconocerán como su mesías, siendo el impostor, el hombre de perdición, el demonio encarnado para este final de los tiempos.

Almas reparadoras de todos los pecados, mencionados y cometidos a diario por la gran mayoría de esta humanidad, la cual parece regocijarse en el pecado, pues sin luz han quedado cegados por Satanás, y ya nada ven y nada comprenden de la Verdad, se han extraviado del camino de Salvación, y van camino al abismo eterno, por no querer cambiar ni mostrar ningún dolor de ofenderte ni arrepentimiento a sus malas obras.

Ya va cayendo mayor obscuridad sobre el mundo entero, por la apostasía de la Iglesia que está en Roma, y es ya la sede del anticristo, levantada por el falso profeta; por la rebeldía de las naciones y la soberbia de sus gobernantes, consagrados a Satanás y su obra.

Mi Cuerpo Místico ya lleva tiempo en la noche obscura, con el encarcelamiento de Mi Vicario, Benedicto XVI.

Él, como Yo en aquella noche obscura de Getsemaní, en la Pasión Dolorosa, y ahora mi Cuerpo Místico, está sufriendo estos tiempos, ahora se vivirá la FLAGELACION del Hijo del Hombre en Mi Iglesia, en cada uno y todo Mi Cuerpo Místico, que ya comenzó la FLAGELACION para todos los que están unidos a Mí, su Redentor y Señor.

Mi Iglesia debe vivir Mi Pasión, siguiendo Mis Huellas al martirio, al verdadero amor que se da por amor y Voluntad Divina.

Tiene prisa ya, el maligno, por manifestarse y proclamarse rey y señor.

La persecución, a todo Mi Cuerpo Místico, se da por acción del enemigo, pero para Gloria de Mi Padre y triunfo de la Iglesia, y con ello la derrota del mal, el encadenamiento por mil años de Satanás.

Sabe que, al igual que en el Calvario, será derrotado y lanzado al abismo de fuego, lugar de su morada; sabe que, después del Calvario de Mi Iglesia, Yo la coronaré de Gloria, y vendrá sobre esta tierra, Cielos Nuevos y Tierra Nueva para Mis Fieles; pero él desea llevarse con él al mayor número de almas; por eso, desata ya su furia contra Mi Cuerpo Místico.

Vosotros, que con Mi gracia habéis sido llamados a ser Mi Resto Fiel y perseverar hasta el final dando la vida por el Evangelio y amor a las almas, estáis llamados, en este tiempo, a sufrir Conmigo, a abrazar con amor la Cruz, a ser redentores, pues estáis unidos a Mí, sois miembros de Mi Cuerpo. Estáis llamados a pedir perdón, perdón por tantos pecados, perdón por negar al Hijo del Hombre y rechazar la Cruz de amor, que salva y da Vida Eterna.

Es el tiempo de dar testimonio, de ser otros Cristos en la tierra; sois llamados a interceder en medio del dolor y el sufrimiento en la cruz de cada día, por vuestros hermanos pecadores, duros de corazón y de dura cerviz. Estáis llamados a ser reparadores, consoladores, intercediendo por tantas almas que no están unidas a Mi Cuerpo, sino a Satanás el príncipe de este mundo.

Seréis perseguidos y llevados a la Cruz, muchos serán mártires, y con ello se purificarán para no perderse, y a muchos les conservaré la vida para permanecer hasta el fin, los que aceptaron ser miembros de Mi Cuerpo Crucificado, para después ser coronados y llevados a la Gloria eterna; y otros a formar esos Cielos Nuevos y Tierra Nueva prometidos, después de esta gran tribulación de este final de los tiempos.

Yo clamé perdón en la Cruz a Mi Padre Eterno, perdón por vuestros pecados y del mundo entero, aún por aquellos pecadores que no se arrepentirán, que negarían la Cruz y al Hijo del Hombre, ofrenda de amor, pan bendito del cielo; lo mismo os toca hacer a vosotros unidos a Mí, implorad perdón por los pecados de vuestros hermanos, y Mi Padre tendrá misericordia para los de corazón sincero.

La obscuridad, que ya viven muchos países, se extenderá por todas las naciones, pues todas estarán bajo las tinieblas del maligno y su acción.

A vosotros, Mis fieles os daré Mi Luz y el consuelo del Cielo, que Yo tuve en la Cruz, para perseverar hasta el fin y cumplir vuestra misión, en Mi Pasión Dolorosa, la Pasión de la Iglesia.

Haced caso de Mi Voz que clama en Mis profetas, que son luz en esta hora de tinieblas, pues Yo, que soy Luz, Camino Verdad y Vida, estoy en ellos.

Quién recibe y escucha la voz del profeta y enviado Mío es a Mí, el Hijo del Hombre Dios Verdadero, Paráclito, a quien reciben y escuchan.

Orad el Santo Rosario, unidos en espíritu a Mi Vicario Benedicto XVI, y recibid de Él, vuestro pastor, Mi Santa Bendición. Esto hará una muralla contra el mal y será protección para Mí Resto Fiel, hasta la muerte, ya pronta, de Mi Vicario, y después bajo la guía de Pedro, el Romano, manteniendo vuestro espíritu en uno solo, y firmes y fieles a la Verdad.

Vayamos al Calvario a dar cumplimiento de todo cuanto ha sido escrito desde tiempos antiguos y reafirmado por Mis verdaderos profetas de hoy.

Os amo, almas reparadoras y consoladoras de la Trinidad.