Luz para las almas

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La Tercera Persona de la Trinidad Santa:

«Regocijo hay en los Cielos por ver en comunión espiritual vuestras almas, en una misma Voluntad, la de Dios Altísimo, que os hace pilares de este Resto Fiel.

Esclavos os quiere el enemigo de Dios, pero Yo, la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, os hago libres cuando el alma postra su espíritu a los pies del Salvador, el Hijo del Hombre.

Muy cierto es que el Santo Sacrificio del Calvario purifica, renueva, restaura, redime -para la santificación- a toda alma que, humildemente y sencillamente, se postra en su nada, a los pies de la Cruz del Salvador, en el Calvario. Este mismo monte Calvario, que se vive en cada Santa Misa, que es la Verdadera Misa, el Verdadero Sacrificio del Altar que permanece fielmente, como en aquel Viernes Santo.

Así, pues, este Verdadero culto del agrado de Dios Altísimo purifica el alma, rompiendo las ataduras y las cadenas que el enemigo del alma busca imponer, día a día, sobre los hombres. Un verdadero exorcismo es para el alma que vive esta Santa Misa de Mi agrado, por la pureza e integridad en toda su liturgia, ya que Sagrada y Santa es como Sagrado y Santo es el Sacrificio del Calvario, que se perpetúa en el Altar que no es profanado.

La derrota de Satanás en la Cruz de Redención; así, pues, la derrota y expulsión de todos los enemigos del alma que viven esta Santa Misa. La exaltación de la Cruz que da la victoria a toda alma que se postra y se humilla, y reconoce que Jesucristo es el Hijo de Dios vivo, que murió y resucitó para la Redención del alma, y en Él se obtiene la victoria, y se va purificando el alma para que, siendo purificada, se santifique y gane -por medio de Cristo Salvador- la vida eterna.

Exorcismo para el alma, en donde el alma se limpia de todos los pecados veniales para estar en unión y en comunión con Dios, Dios Trino y Uno.

Gran misión es la que os confía Dios Altísimo, defensora de la Sana y Santa doctrina, compañera de la Cruz del Calvario del Hijo de Dios, Madre espiritual de las almas de este Resto Fiel; cuán grande también debe ser vuestra entrega, donación y sacrificio; cuán grande debe ser vuestro amor por las almas, y cuán grane es también la recompensa de aquel que hace la Voluntad de Dios y cumple fielmente con la misión que le es encomendada por el Eterno.

El Espíritu dela Verdad está en aquellos que guardan la Fidelidad a Dios. Ésta es modelo de la Santa Misa que da consuelo y alivio al Hijo del Hombre, que sigue perpetuando aquel Santo Sacrificio de la Cruz, que es también la conmemoración de la ultima Cena, los Santos Misterios de aquel Jueves y Viernes Santo, el Único y Verdadero Sacrificio Redentor, que SALVA EL ALMA PARA LA VIDA ETERNA.

Este es EL RESTO FIEL QUE PERMANECE EN LA VERDAD, CON EL VERDADERO PASTOR.

Oh derrumbe espiritual, podredumbre ruina y perdición para aquellos necios que no salen de la falsa iglesia, que es apostata y adúltera, porque no ha guardado su fidelidad con su primer amor, porque adultera y ha vuelto abominable el sacrificio que ofrece, y no es para salvar el alma, sino para llevarla a condenación.

Esperanza para muchas almas sois vosotros los que permanecen al pie de la Cruz, en el verdadero Calvario, pues vuestras penas, oraciones, entrega y suplicas suben hasta el Trono Divino de Dios Altísimo por mediación de los corazones traspasados de Jesús y de María, Mi Fiel esposa.

Yo Soy Soplo Divino, La Luz de la Verdad, la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, y os guío y os instruyo en medio de esta densa oscuridad que está sobre esta tierra y sus moradores.

Vosotros sois esos candeleros que no se apagan; sois la esperanza para la salvación de muchas almas.

YO SOY EL DULCE HUESPED DEL ALMA».