Luz para México

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Hijita de Mi Corazón Inmaculado, Corazón lleno de pena y dolor ante los hechos que se están dando en esta nación, tierra de María.

Os lo había ya anticipado, el Cielo, del triste destino para esta Mi tierra tan amada que Yo elegí para ser portadora de luz y vida, como lo Soy Yo, la Madre del Verbo Encarnado, del Dador de vida y Luz Divina.

Dolor hay en el Corazón de esta vuestra Madre, porque esta tierra es entregada al poder del mal, no por deseo divino sino por deseo y voluntad del hombre malvado, rebelde y orgulloso que pide ciegamente instalar sus leyes abominables, leyes de hombres que contradicen la Voluntad de Dios Altísimo.

Dios respeta la libertad del hombre y lo deja avanzar en sus caminos errados, porque no ha aceptado, el hombre de esta generación, la corrección, la vida de gracia y virtud.

Como os lo había ya anunciado la balanza del mal pesa más que la balanza del bien, porque son sólo unos cuantos Mis verdaderos hijos los que obran en el bien y buscan la santidad.

A estos, Mis verdaderos hijos, Yo protegeré de las calamidades que se avecinan para esta tierra, a fin de que sea sacudida, y muchos vuelvan a Dios, dejen sus vidas confusas, tibias y se conviertan de corazón.

El pueblo tendrá lo que ha pedido y parecerá ganar esta lucha y batalla contra el bien.

Dolor y pena hay en el cielo por esta nación que se llenó de orgullo en sus leyes paganas, en su dolor y purificación buscarán a Dios y recurrirán a Mi Santa María de Guadalupe, la Morenita del Tepeyac, Ésta, vuestra Madre Dolorosa, que tengo Mi Pie en Su nación.

Vosotros, los que sois el consuelo de Mi Corazón Inmaculado, no tengáis miedo, porque Yo estaré con vosotros para conduciros, uno a uno, a la Santidad en medio de esta Cruz pesada, para muchos de vuestros hermanos, a fin de que regresen y no se pierdan.

Vuestras oraciones han sido escuchadas y darán su fruto a su tiempo, en las almas y vuestra nación, porque seréis los pararrayos en medio de esta tormenta y obscuridad que llega sin marcha atrás para vuestra tierra, la cual el Enemigo odia tanto por ser Mi tierra elegida; pero sabéis, Mis hijitos, que es aquí y con vosotros que Yo, la Mujer Vestida de Sol, aplastaré la cabeza a la serpiente antigua, y Mi Corazón Inmaculado Triunfará.

Así como a Mí Hijo muy amado su pueblo lo rechazó y lo negó, siendo traicionado, así hacen muchos hombres de esta nación Conmigo, la Madre del Tepeyac. Muchos me han olvidado y me traicionan.

Yo estoy con vosotros en medio de esta batalla.

La batalla y purificación llega a México y caerá sobre esta nación una densa obscuridad, pero vosotros, Mis Pequeños hijos, brillareis en medio de las tinieblas.

Os amo Mis pequeños Hijos.

La Madre del Verdadero Dios por quien se vive.