Os basta Mi Gracia

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Manifiesto Mi Gloria en vos, Mi alma escogida, desde antes de nacer en este mundo, destinada vuestra alma a una gran misión en estos tiempos, misión que lleváis a cabo con Mi gracia y por Mi Santa Voluntad.

Yo, Dios Altísimo, envié al Profeta Jeremías a  hablar  a los hombres en Mi Santo Nombre y para Gloria Mía, así es también vuestra misión, ser Mi profeta y mensajera  de Mi Santa Palabra, profeta de estos últimos tiempos, para anunciar a Mi pueblo y denunciar a todo aquel que se levanta en Mi contra, para hablar a tiempo y a destiempo, para derribar del trono a los soberbios y orgullosos de este mundo, que se levantan contra Mi y no se someten a Mi Santa y Divina Voluntad.

Así como en aquellos días el profeta Jeremías hubo terminado de hablar a los hombres todas Mis Palabras, Mis decretos y deseos según Mi obra para cada hombre, pues toda palabra Santa puesta en el corazón del profeta que Yo, Dios, os envío en Mi Santo Nombre, debe cumplirse y obedecer el hombre, mas los soberbios de aquel tiempo rechazaron a Jeremías y se levantaron contra él, llamándole mentiroso  e insinuándole que lo dicho por boca suya no era Palabra Mia, ni Palabra Divina, advirtiendo Jeremías, de parte Mía, de no ir a habitar en Egipto; y esos soberbios y orgullosos no obedecieron Mi Revelación dada al profeta Jeremías. Tal cual la misión de Jeremías es vuestra misión en esta hora, y esto mismo que dije Yo, Dios de los Ejércitos, es también para que profetices contra los soberbios y orgullosos de este tiempo que desechan Mi Revelación y  amonestación Divina de sus malas obras para corregir sus pasos.

Así, hablo Yo, Dios de los Ejércitos, así como fue azotada la tierra de Egipto para dar escarmiento a los que se levantaron en Mi contra y no obedecieron a Mi profeta, así será para este lugar y los que ahí habitan, llenos de orgullo y ceguera espiritual.

Yo, Dios de los Ejércitos, azotaré ese lugar y a aquellos que Yo he destinado a la muerte morirán, e irán al cautiverio aquellos que ya son destinados a ir al cautiverio, y los que deben morir al filo de espada, al filo de espada morirán. A fin de que entienda el soberbio y orgulloso que se levanta en Mi contra, que el profeta es Mi voz, Mi enviado y elegido desde siempre,  y el profeta no habla por si mismo, sino que habla y profetiza enviado por Mí y todo para Gloria Mia.

La obediencia al profeta es la Salvación del hombre necio; y sabed que quien se levanta contra el profeta se levanta contra Mi, su Dios y Señor.

En esta hora muchos falsos profetas se levantan y dan falso testimonio de la Verdad, porque no hablan palabra Santa y Verdadera, pues obran movidos por un espíritu engañador para desvirtuar la voz del Verdadero profeta y enviado Mío, elegido desde siempre.

Vosotros, Mis Verdaderos profetas, aguardad el día y la hora en que Yo descargue Mi justa Ira sobre todos vuestros enemigos y ponga al descubierto la obra del adversario, a fin de que queden avergonzados de sus malas obras.

Mi Brazo poderoso os envía y os sostiene como Mi profeta de estos tiempos para anunciar y denunciar, profetizando lo que ha de acontecer a esta generación malvada  y perversa, orgullosa, que se levanta conta Mí, pues obran según sus deseos y no los Míos, en sus voluntades humanas.

Avanzad con Mi gracia, guardando siempre en vuestro corazón el temor de ofenderme, el Santo temor de Dios, que pocos conocen y buscan. Yo fortalezco vuestro espíritu en comunión con los sacerdotes, Mis predilectos, que os reconocen como Mi Verdadera profeta, Mi alma escogida, alma elegida para esta hora de tanta confusión, hora decisiva para la Iglesia y Mi resto Fiel.

Os bendigo, Dios de los Ejércitos.