Señales en el cielo

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Alma de Mi Voluntad, que es Santa y Divina, Vida eterna para todo el que se deja ser un instrumento de Mi Amor.

Os he. anunciado el cielo por distintos profetas y verdaderos servidores Míos, que grandes señales se darán en este final de los tiempos, todo previo a Mi Segunda Venida; pero son muy pocos los hombres que miran al cielo, no lo hacen ni con sus ojos del cuerpo para ver Mis señales y advertencias. anunciándoos el cumplimiento de todo cuanto os ha sido anunciado y profetizado, ni lo hacen con los ojos espirituales, los ojos del alma, pues no saben mirar y penetrar el cielo, lugar de Mi Santa Morada.

Escrito está que Yo, Dios de Amor y de Misericordia, no hago nada en el hombre ni en esta tierra sin antes advertir y llamaros a la conversión y al arrepentimiento, para que no perezca Mi pueblo, y los hombres se salven por esta gracia divina, que es Mi Palabra, que salva y da vida, el mismo Verbo Encarnado. La gran mayoría hacen oídos sordos a Mi Voz.

Todo se ha dicho, y con el próximo acontecimiento de los astros en la luna y el universo, se dará una señal más a esta humanidad, señal que da el cielo del inicio de varios acontecimientos, que ya forman parte de la gran tribulación.

Dejarán ya de ser rumores de guerra, y las naciones se levantarán, los desastres naturales como llamados al arrepentimiento y la purificación se intensificarán en mayor escala.

Como lo anunció el profeta Joel, será igual para este tiempo: el sol se obscurecerá y la luna se convertirá en sangre, dando aumento a una mayor obscuridad en la tierra y ceguera espiritual en los hombres necios y rebeldes, mas para aquellos que buscaron Mi Santa Voluntad y supieron ver y reconocer los signos de los tiempos, en vosotros, Mis Fieles, quedará Mi Luz, y no ocultaré Mi Rostro, pues sois Mis Apóstoles y Discípulos de estos últimos tiempos, los hijos de María, los hijos de la luz.
Es un breve instante, en el tiempo celestial, que le queda de tranquilidad a esa tierra y sus moradores, paz aparente que viven los hijos de las tinieblas en sus comodidades y paganismo, fuera de Mi Voluntad, lejos de Mis Mandamientos.

El Sol quemará y asolará varias naciones, todo cambiará en un instante, y el hombre sabrá que hay un Dios Todopoderoso, que gobierna todo cuanto existe; y este acontecimiento de Mi Misericordia cambiará a muchos que estaban confundidos y lejos de Mí, pues Mi Luz y Verdad permanecerá en ellos, a fin de que se salven y pasen lo que deben pasar en este tiempo de gran tribulación; para los malvados y consagrados ya a Satanás sabrán también que hay Un Solo Dios, pero mayormente enfurecidos no doblarán rodilla ante Mí, sino se volverán más malos y se levantarán con la maldad y la fuerza maligna de Satanás, su amo.

En vosotros, Mis Fieles y Elegidos, por la bondad de vuestros corazones os daré gracias y regalos espirituales, a fin de que estéis preparados para luchar contra Mi Adversario y el régimen del anticristo, que actuará en todas las naciones, haciendo la guerra a Mis hijos, a Mis profetas y Apóstoles y Discípulos de estos tiempos, a fin de acabar con vosotros y ganar ellos más almas para su reino de tinieblas y condenación.

No temáis los que estáis Conmigo, Mi Madre, la Reina Celestial es vuestra capitana en esta batalla espiritual, y en Ella está ya la Victoria contra Satanás y sus seguidores.

Ya no es tiempo de buscar convencer a las almas de esta guerra espiritual ni la gran tribulación, que se está ya viviendo en esta tierra, pues sólo Mi acción Divina y Mi gracia Celestial los podrá despertar y abrir sus ojos del alma, que Satanás ha cegado con sus engaños y toda clase de seducciones y vanidades de este mundo, del cual él es príncipe, mas por un corto periodo de tiempo, pues llega a su fin.

El tiempo que Yo, Su Dios, establecí sobre él y su reinado de tinieblas en este mundo.

Es el tiempo de María, de imitar a Mi Madre, silenciosa y orante, dando servicio en donde es necesario, con los más débiles y los más necesitados, y ese servicio es el gran Don de la oración, la intervención en almas de buena voluntad, en almas en gracia y entregadas, y bien dispuestas en Mi Santo Servicio.

Esta es la gran ayuda que podéis dar por vuestros hermanos y tantas almas que se encuentran lejos de Mí.

Así, también, evitareis caer en las trampas de Satanás y sus ataques, que debilitan y desgastan el alma, desgastándola para la hora del ataque.

Es tiempo de imitarme a Mí, vuestro Maestro y Salvador, silencioso ante los enemigos, callado, dócil y humilde ante mis enemigos y agresores, porque todo estaba dicho, el tiempo de la predicación en mi vida pública había concluido, y terminaba en el Calvario, dando Verdadero testimonio de Mi Predicación y Mis enseñanzas.

Hoy es tiempo de permanecer firmes y fieles, de hacer vida cada palabra predicada y todo el aprendizaje que vosotros, Mis Fieles, recibisteis de íi, el Divino maestro.

Como oveja fui al matadero dando muestra de humildad y fidelidad. En esto consiste amar la Verdad, en esto consiste ser Verdaderos Apóstoles y Discípulos. Vosotros, que Me imitáis y sois hijos de Mi Padre, que está en los cielos, imitad Mis obras, así daréis verdadero testimonio, se conocerá la Verdad, que os hace libres.

Bendigo a todo Mi Resto Fiel.

Dios Todopoderoso y Eterno.