1 julio

La Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo

La festividad de la preciosísima Sangre de nuestro Señor Jesucristo.

La sangre real de Cristo (Lc. 1, 32; Apoc. 22, 16), divina y humana, sangre preciosa, precio del mundo, había realizado el milagro. El rescate fabuloso estaba pagado. “Nada es capaz de ponérsele junto para compararla, porque realmente su valor es tan grande que ha podido comprarse con ella el mundo entero y todos los pueblos” (San Agustín).

Roguemos al Dios omnipotente y eterno que, en este día, nos conceda la gracia de venerar, con sentida piedad, la Sangre de Cristo, precio de nuestra salvación, y que, por su virtud, seamos preservados en la tierra de los males de la vida presente, para que gocemos en el cielo del fruto sempiterno (Colecta de la festividad).

¡Acuérdate, Señor, de estos tus siervos, a los que con tu preciosa Sangre redimiste!

En el monte Hor, la dichosa muerte de san Aarón, primer Sacerdote del orden Levítico.

En Viena de Francia, san Martín, Obispo, discípulo de los Apóstoles.

En Sinuesa de Campania, los santos Mártires Casto y Secundino, Obispos.

En la Gran Bretaña, los santos Mártires Julio y Aarón, los cuales, en la persecución del Emperador Diocleciano, padecieron después de san Albano. En aquel tiempo, muchísimos, atormentados en aquella región de mil maneras y cruelmente despedazados, terminado el combate, llegaron a los gozos de la ciudad celestial.

En Auvernia de Francia, san Galo, Obispo.

En territorio de Lyon, la feliz muerte de san Domiciano, Abad, el primero que en aquellas tierras vivió vida eremítica, y habiendo juntado allí gran número de personas dedicadas al servicio de Dios, muy esclarecido en grandes virtudes y gloriosos milagros, descansó en santa ancianidad.

En Angulema de Francia, san Eparquio, Abad.

En territorio de Reims, san Teodorico, Presbítero, que fue discípulo de san Remigio Obispo.

En Emesa de Fenicia, san Simeón, Confesor, llamado el Salo, porque se hizo el necio por Cristo; pero Dios declaró con grandes milagros su profunda sabiduría.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.