1 octubre

San Remigio, Obispo y Confesor de la Fe

«Conforme a la santidad del que os llamó, sed también vosotros santos en todo vuestro proceder» (1 Pedro 1, 15).

San Remigio, Obispo de Reims y Confesor, que durmió en el Señor el 13 de Enero, pero es venerado especialmente en este día, a causa de la Traslación de su cuerpo. n. hacia el año 438; † 13 de enero del año 533.

San Remigio, el gran apóstol de Francia, fue ilustre por la ciencia, la elocuencia, la santidad y los milagros que jalonaron sus largos setenta años de episcopado. Elegido por Santa Clotilde para instruir religiosamente al rey Clodoveo, su esposo, que había decidido abrazar el cristianismo, tuvo el santo obispo el consuelo de bautizarlo, con dos de sus hermanas, tres mil guerreros y muchas mujeres y niños. Destruyó los ídolos e hizo edificar iglesias. Murió hacia el año 533, casi nonagenario.

Oración: Haced, oh Dios omnipotente, que la piadosa solemnidad de San Remigio, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de devoción y el deseo de nuestra salvación. Por J. C. N. S.

El mismo día:

El Santo Angel Custodio de España

Sobre esta devoción Mons. Eijo Garay escribió en 1917, cuando era Obispo de Tuy: «No se trata de una devoción de origen privado, que pueda parecer a unos o a otros más o menos acertada; se trata de una devoción aprobada por la suprema autoridad de la Iglesia, litúrgica y oficial. La Santa Sede Romana, accediendo a los piadosos deseos del Rey D. Fernando VII, concedió a España que el día 1º de Octubre de cada año se tuviere la fiesta del Santo Ángel Custodio de este Reino, con oficio propio, para darle gracias por la asistencia con que nos favorece, por haber puesto fin al cautiverio del Rey y a tantas calamidades como acaba de pasar España y para impetrar su auxilio y protección en los tiempos venideros». El Papa León XII (1823-1829) concedió la fiesta del Ángel Custodio del Reino de España a petición del Rey Fernando VII.

Oración: Ángel de España, tan olvidado y ultrajado, a ti acudimos en estas horas cruciales. Bendice a nuestra Nación e implora a Dios para que guarde a España de tanto castigo y de las guerras. Por tu intercesión pedimos perdón al Padre Eterno, y ayuda para que España vuelva a ser mariana y que nos dé la Paz de Dios. Amén.

En Roma, san Aretas, Mártir, y otros quinientos cuatro.

En Tournay de las Galias, san Piatón, Presbítero y Mártir, que, juntamente con san Quintín y sus Compañeros, caminó desde Roma a Francia a predicar el Evangelio, y después, en la persecución de Maximiano, consumado el martirio, pasó al Señor.

En Tomis del Ponto, los santos Mártires Prisco, Crescente y Evagrio.

En Lisboa de Portugal, los santos Mártires Verísimo y sus hermanas Máxima y Julia, que padecieron en la persecución del Emperador Diocleciano.

En Salónica, san Domnino, Mártir, en el imperio de Maximiano.

En Orbieto, san Severo, Presbítero y Confesor.

En Gante, san Bavón, Confesor.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.