10 diciembre

San Melquíades, Papa Mártir

«Ahora habiendo quedado libres del pecado y hechos siervos de Dios, obtenéis por fruto vuestro la santificación, y por fin la vida eterna» (Romanos 6, 22).

San Melquíades, Papa y Mártir, cuyo triunfo se conmemora el 10 de Enero. n. en África; † 11 de Enero del año 314 en Roma.

San Melquíades, de origen africano, aprovechó la protección que el emperador Constantino acordaba a la Iglesia para extender el reino de Jesucristo. Reunió en Roma un concilio donde Donato fue convencido de cisma y condenado. Con todo, permitió a los obispos partidarios de él que conservaran sus sedes, con la condición de que volviesen a la unidad de la Iglesia. Murió el 11 de enero del año 314, después de dos años y medio de pontificado. Los tormentos que tuvo que sufrir antes del restablecimiento de la paz por Constantino le han merecido el titulo de mártir.

Oración: Pastor eterno, considerad con benevolencia a vuestro rebaño y guardadlo con protección constante, por vuestro bienaventurado mártir y Soberano Pontífice Melquíades, a quien constituisteis pastor de toda la Iglesia. Por J. C. N. S.

En Roma, en la vía Ostiense, la Dedicación de la Basílica de san Pablo Apóstol, que, junto con la Dedicación de la Basílica de san Pedro, Príncipe de los Apóstoles, se celebra todos los años a 18 de Noviembre.

El mismo día, los santos Mártires Carpóforo, Presbítero, y Abundio, Diácono; que, en la persecución de Diocleciano, apaleados primero cruelísimamente y luego encerrados en un calabozo sin comer ni beber, atormentados de nuevo en el potro, y después por largo tiempo maltratados en la cárcel, fueron por último pasados a cuchillo.

En Alejandría, los santos Mártires Menas, Hermógenes y Éugrafo, que padecieron en el imperio de Galerio Maximiano.

En Lentini de Sicilia, los santos Mártires Mercurio y Compañeros soldados, que de orden del Presidente Tertilo, en el imperio de Licinio, fueron muertos al filo de la espada.

En Ancira de Galacia, san Gemelo, Mártir, que en tiempo de Juliano Apóstata, al cabo de crueles tormentos, en el suplifcio de la cruz consumó el martirio.

En Mérida de España, el triunfo de santa Eulalia, Virgen, que, en el imperio de Maximiano, siendo de doce años, de orden del Presidente Daciano, por la confesión de Cristo sufrió allí muchísimos tormentos, y por último, suspendida en el potro, le arrancaron las uñas, aplicaron a ambos costados hachas encendidas, y aspirando las llamas, entregó su espíritu.

En la misma ciudad también, santa Julia, Virgen y Mártir, que fue amiga de santa Eulalia, y cuando ésta iba a padecer, se le juntó como inseparable compañera.

En Roma, san Gregorio III, Papa, el cua, esclarecido en santidad y méritos, se fue al cielo.

En Viena de Francia, san Sindulfo, Obispo y Confesor.

En Brescia, san Diosdado, Obispo.

En Loreto del Piceno, la Traslación de la santa Casa de la bienaventurada Virgen María, Madre de Dios, donde el Verbo se hizo carne. La santísima Virgen María, con el título de Loreto, fue por el Papa Benedicto XV constituida Patrona principal ante Dios de todos los aeronautas.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.