10 enero

En la Tebaida, el nacimiento para el cielo de san Pablo, primer Ermitaño, el cual desde la edad de dieciséis años permaneció solo en el yermo hasta los ciento trece; cuya alma vio san Antonio, entre coros de Apóstoles y profetas, se llevada por los Ángeles al cielo. Su fiesta se celebra el 15 del presente mes.

En Chipre, san Nicanor, que fue uno de los siete primeros Diáconos; y admirable por la gracia de la fe y por la santidad, fue gloriosísimamente coronado.

En Roma, san Agatón, Papa, el cual, esclarecido en santidad y doctrina, murió en paz.

En Bourges de Aquitania, san Guillermo, Obispo y Confesor, insigne en virtudes y milagros, que fue canonizado por el Papa Honorio III.

En Milán, san Juan Bueno, Obispo y Confesor.

En Constantinopla, san Marciano, Presbítero.

En el monasterio de Cosenza, en Francia, la dichosa muerte de san Pedro Urséolo, Confesor, antes Dux de Venecia y después Monje de la Orden de san Benito, célebre por su piedad y virtudes.

En Arezzo de Toscana, el beato Gregorio X, natural de Placencia, que de Arcediano de Lieja elegido Papa, celebró el Concilio segundo de Lyon, y por haber recibido a los Griegos en la unidad de la fe, compuesto las discordias de los cristianos y emprendido la reconquista de la Tierra Santa, fue benemérito de la Iglesia universal, que gobernó santísimamente.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.