13 abril

San Hermenegildo, Rey y Mártir

San Hermenegildo fue el hijo mayor de Leovigildo, rey de los visigodos en España, que era arriano. Empleó su padre contra él toda suerte de halagos, pasando a la amenaza y llegando hasta la prisión para traerlo al arrianismo: nada pudo quebrar la constancia de este generoso atleta de la fe. Rechazó la comunión pascual de manos de un obispo arriano que su padre le enviara a su prisión. Exasperado con su rechazo, mandó el padre a unos sol dados para que le dieran muerte. Hendiéronle éstos la cabeza de un hachazo. Arrepentido Leovigildo de su crueldad, a su muerte recomendó a San Leandro que educase en la fe católica a su otro hijo Reca redo, que fue su sucesor y el primer rey católico de España. El martirio de Hermenegildo acaeció en Sábado Santo, el 13 de abril del año 585.

ORACIÓN: Dios omnipotente, que enseñasteis al bienaventurado Hermenegildo, vuestro mártir, a preferir el reino de los cielos a las grandezas de este mundo, haced que siguiendo su ejemplo despreciemos las cosas perecederas para aspirar sólo a las eternas. Por J. C. N. S.

San Martín I, papa y mártir, que condenó la herejía de los monoteletas en el Concilio de Letrán y, por orden del emperador Constante II, fue arrancado de su sede por el exarca Calíopa, que entró por la fuerza en la basílica de Letrán, enviando al Pontífice a Constantinopla y encerrándolo en una dura mazmorra bajo estrecha vigilancia, siendo por fin desterrado al Quersoneso, donde, después de unos dos años, concluyeron sus tribulaciones, alcanzando la corona eterna.

En Pérgamo, en Asia, santos mártires Carpo, obispo de Tiatira, Pápilo, diácono, Agatonica, hermana de Pápilo, y otros muchos, que, por la dicha de su confesión, fueron coronados con el martirio.

En Rávena, de la Flaminia, san Urso, obispo, que trasladó la sede episcopal desde Classe a esa ciudad, dedicando la iglesia catedral, bajo el título de la santa Anástasis, el día de Pascua, y en la misma fecha, después de algunos años, emigró a la gloria de la resurrección.

En el monasterio de Santa María de Capelle, cerca de Wast, en la región de Boulogne, en Francia, beata Ida, la cual, viuda de Eustaquio, conde de Boulogne, brilló por su liberalidad hacia los pobres y por su celo en el decoro de la casa de Dios.

En Menevia, de Cambria, en Gales, san Carádoco, presbítero y ermitaño, que siendo tañedor de arpa en el palacio real, al constatar que allí se quería más a los perros que a los hombres, decidió servir a Dios bajo la dirección del abad Teliavo.

En el monasterio de Fonte Avellana, en la Umbría, beato Albertini, ermitaño y prior de un grupo de eremitas, que antepuso la soledad a los honores y procuró conciliar las ciudades enemistadas entre sí.

En el monasterio cisterciense de Val-des-Roses, en Brabante, beata Ida, virgen, que desde joven sufrió por parte de su padre antes de entrar en la vida religiosa y, con la austeridad cotidiana, imitó en su cuerpo a Cristo sufriente.

En Tiferno Tiberino, de la Umbría, beata Margarita, virgen de las Hermanas de la Penitencia de Santo Domingo, que, ciega de nacimiento, deforme y abandonada, siempre confió, sin embargo, en el nombre de Jesús.

En Rochester, en Inglaterra, beatos Francisco Dickenson y Milón Gerard, presbíteros y mártires, que, tras haberse formado en el Colegio de Reims de los Ingleses, regresaron a su patria para ejercer clandestinamente el ministerio sacerdotal, a causa de lo cual, durante el reinando Isabel I ambos fueron condenados a la horca y después descuartizados.

En York, también en Inglaterra, beatos Juan Lockwood y Eduardo Catherick, presbíteros y mártires en tiempo del rey Carlos I. El primero, de ochenta y siete años, que ya había sido condenado dos veces a la pena capital por ser sacerdote, quiso preceder en el patíbulo a su compañero más joven, que iba algo angustiado ante la muerte, para animarle al glorioso martirio.

En la isla de La Reunion, en el Océano Índico, beato Scubilión (Juan Bernardo), religioso del Instituto de las Escuelas Cristianas, el cual enseñó incansablemente a los niños y ofreció ayuda a los pobres y esperanza a los esclavos.

En la aldea de Totoclán, en la región de Guadalajara, en México, san Saba Reyes, presbítero y mártir, que, por Cristo Sacerdote y Rey del Universo, fue ejecutado durante la persecución mexicana.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.