13 enero

CONMEMORACIÓN DEL BAUTISMO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

Estaba San Juan Bautista en las orillas del Jordán bautizando y exhortando a penitencia, cuando llegó a él el Salvador del mundo, de treinta años de edad. Al acercarse al Bautista, conoció éste, por luz sobrenatural, que el que venía a pedirle el bautismo era el Mesías verdadero; y así, al ver al Salvador, exclamó: Pues qué, Señor, ¿Vos venís a mí a ser bautizado, cuando debo yo ser bautizado de Vos? EL Señor le contestó que convenía sujetarse a los decretos de la divina Sabiduría. Abrióse el Cielo y vio San Juan que el Espíritu Santo bajaba sobre Jesucristo en figura de paloma, y al mismo tiempo oyó una voz que decía: Este es mi Hijo querido, en el que tengo Yo todas mis complacencias.

En el monasterio de Ilbenstad, en Alemania, san Godofredo, que, siendo conde de Cappenberg, deseó una vida más perfecta, para lo cual convirtió su castillo en monasterio y, habiendo tomado el hábito canonical, se entregó a servir a pobres y enfermos (1127).

En Poitiers de Francia, el tránsito de san Hilario, Obispo y Confesor, que por la fe católica, que valerosamente defendió, desterrado cuatro años en Frigia, allí, entre otros milagros, resucitó un muerto. El Sumo Pontífice Pío IX le declaró y confirmó Doctor de la Iglesia universal. Su fiesta se celebra el día siguiente.

En Reims de Francia, el tránsito de san Remigio, Obispo y Confesor, el cual convirtió a Cristo la nación de los Francos, bautizando e instruyendo en los misterios de la fe a su Rey Clodoveo, y cumplidos muchos años de Episcopado, célebre en santidad y por la gloria de los milagros, pasó de esta vida. Su fiesta se celebra el 1 de octubre, día en que fue trasladado su sagrado cuerpo.

En Roma, en la vía Lavicana, las coronas de cuarenta santos Soldadosque en el imperio de Galieno, por la confesión de la verdadera fe, merecieron recibirlas.

En Córdoba de España, los santos Mártires Gumersindo, Presbítero, y Servideo, Monje.

En Cerdeña, san Potito, Mártir, el cual siendo Emperador Antonino y Presidente Gelasio, después de muchos tormentos, consiguió finalmente el martirio por la espada.

En Singidón de la Misia Superior, los santos Mártires Hérmilo y Estratónico, los cuales, después de crueles tormentos, imperando Licinio, fueron sumergidos en el río Danubio.

En Cesarea de Capadocia, san Leoncio, Obispo, que luchó denodadamente, en tiempo de Licinio, contra los Gentiles, y en el de Constantino contra los Arrianos.

En Tréveris, san Agricio, Obispo.

En el monasterio de Vergy, en Francia, san Vivencio, Confesor.

En Amasea del Ponto, santa Gláfira, Virgen.

En Milán, en el convento de santa Marta, la beata Verónica de Binasco, Virgen, de la Orden de San Agustín.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.