13 marzo

Santa Eufrasia de Nicomedia, Virgen

Santa Eufrasia, Virgen; San Nicéforo, Patriarca de Constantinopla; San Geraldo de Mayo, Abad; San Ansovino, Obispo de Camerino; Santos Rodrigo y Salomón, Mártires; Beato Pedro II de Cava, Abad; Beato Agnello o Ángelo de Pisa, Presbítero.

En Hermópolis, en Egipto, san Sabino, mártir, que después de varios suplicios terminó siendo arrojado al río (s. IV).

En Persia, santa Cristina, mártir, que, azotada con varas, consumó el martirio en tiempo de Cosroas I, rey de los persas (559).

En Poitiers, en Aquitania, san Pientio, obispo, que mucho ayudó a la beata Radegunda en la fundación de cenobios (s. VI).

En Sevilla, en Hispania, san Leandro, obispo, hermano de los santos Isidoro, Fulgencio y Florentina, que con su predicación y diligencia convirtió, contando con la ayuda de su rey Recaredo, a los visigodos de la herejía arriana a la fe católica (c. 600).

En el monasterio de Novalesa, a los pies del Montecenisio, en el valle de Susa, san Eldrado, abad, que, muy interesado por el culto divino, enmendó el salterio y cuidó de construir nuevas iglesias (c. 840).

En Córdoba, en la región de Andalucía, en España, pasión de los santos Rodrigo, presbítero, y Salomón, mártires. El primero, al negarse a aceptar que Mahoma era de verdad el profeta enviado por el Omnipotente, fue encarcelado, y en el cautiverio dio con Salomón, que algún tiempo antes había pertenecido a la religión mahometana, y ambos fueron degollados a la vez, finalizando así gloriosamente el curso de su combate (857).

En Camerino, del Piceno, en Italia, san Ansovino, obispo (868).

En el monasterio de Cava, en la Campania, beato Pedro II, abad (1208).

En Oxford, en Inglaterra, beato Agnelo de Pisa, presbítero, que, enviado por san Francisco a Francia y después a Inglaterra, estableció allí la Orden de los Hermanos Menores y promovió las ciencias sagradas (c. 1236/1275).

En Erenée, de la región de Mayenne, en Francia, beata Francisca Tréhet, virgen de la Congregación de la Caridad y mártir, que se entregó con toda diligencia a la instrucción de los niños y al cuidado de los enfermos, y durante la Revolución Francesa fue guillotinada, completando así su glorioso martirio por Cristo (1794).

En el monasterio de san Claudio, en la ciudad de León, memoria de san Ramiro y sus doce compañeros, monjes y mártires, que perecieron
a manos de los arrianos (s. VI).

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.