14 julio

San Buenaventura, Obispo, Confesor de la Fe y Doctor de la Iglesia

San Buenaventura, de la Orden de Menores, Cardenal y Obispo de Albano, Confesor y Doctor de la Iglesia, que pasó al Señor el día 15 de Julio. n. en 1221 en Bañorea, Italia; † 15 de julio de 1274 en Lyon, Francia.

San Buenaventura, gloria y ornato de la Orden de San Francisco, ha sido llamado Doctor seráfico a causa de su profunda ciencia y de su ardiente caridad. El recuerdo de la Pasión de Jesucristo era el tema ordinario de su meditación, y la devoción especial que tenía al Santísimo Sacramento le hizo merecer el honor de recibir la Comunión de manos de un ángel. Murió en 1274, durante el concilio de Lyon, en el cual había intervenido brillantemente como obispo de Albano.

Oración: Oh Dios, que habéis enseñado a vuestro pueblo la ciencia de la salvación eterna por el ministerio de San Buenaventura, dignaos hacer que después de haberlo tenido en la tierra como doctor y guía, merezcamos tenerlo como intercesor en el cielo. Por J. C. N. S.

En Roma, el tránsito de san Camilo de Lelis, Presbítero y Confesor, Fundador de los Clérigos Regulares, ministros de los enfermos; el cual, esclarecido en virtud y milagros, fue canonizado por el Papa Benedicto XIV, y declarado por León XIII celestial Patrono de los hospitales y enfermos. Su fiesta se celebra el 18 de Julio.

En Roma también, san Justo, soldado a las órdenes del Tribuno Claudio; el cual, apareciéndosele milagrosamente una cruz, creyó en Cristo, y después de bautizado distribuyó todos sus bienes a los pobres; prendióle luego el Prefecto Magnecio, que le mandó azotar con nervios de buey, cubrirle la cabeza con un yelmo hecho ascua y echarle en una hoguera; pero no recibiendo daño ni en un cabello, murió confesando al Señor.

En Sínope del Ponto, san Focas, Mártir, Obispo de aquella ciudad, el cual, en tiempo del Emperador Trajano, superando por Cristo cárceles, prisiones, hierros y fuego, subió victorioso al cielo. Sus reliquias fueron llevadas después a Viena de Francia y colocadas en la Basílica de los santos Apóstoles.

En Alejandría, san Héraclas, Obispo, de tan extraordinaria reputación, que el historiador africano afirma de sí haber ido a Alejandría por visitarle.

En Cartago, san Ciro, Obispo, en cuya festividad san Agustín predicó de él un sermón al pueblo.

En Como, san Félix, primer Obispo de aquella ciudad.

En Brescia, san Optaciano, Obispo.

En Deventer de Bélgicá, san Marcelino, Presbítero y Confesor.

En Lima del Perú, san Francisco Solano, Sacerdote de la Orden de Menores y Confesor; el cual, ilustre en las Indias occidentales por su predicación, virtudes y milagros, murió en el Señor y fue canonizado por el Sumo Pontífice Benedicto XIII.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.