15 mayo

San Juan Bautista de la Salle, Confesor

San Juan Bautista de la Salle, Presbítero y Confesor, que fundó la Congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, y el día 7 de Abril descansó en el Señor. n. 30 de abril de 1651 en Reims, Francia; † 7 de abril de 1719 en Rouen, Francia

Patrono de educadores; maestros; directores de escuelas.

Nació en Reims, el 30 de Abril de 1651, de una ilustre familia, y desde su infancia se captó las simpatías de todos por sus virtudes, su dulzura de carácter y viveza de ingenio. Dirigiose a París para estudiar teología en la Sorbona, llegando a ser canónigo de la Metrópoli a los 17 años. Ordenado sacerdote, ofrecía el Santo Sacrificio con vivísima fe y encendido amor. Dios le había suscitado «para enseñar cristianamente a los pobres» y con estas miras fundó una nueva Congregación religiosa, que llamó “Hermanos de las Escuelas Cristianas”, que se extendieron con prodigiosa rapidez por todo el mundo…

Oración: Oh, Dios, que suscitasteis a San Juan Bautista, Confesor, para la formación cristiana de los pobres, y afianzar a la juventud en el camino de la verdad, y que por él reunisteis en la Iglesia una nueva familia religiosa: concedednos propicio que, por su intercesión y ejemplos, ardiendo en el celo de vuestra gloria para la salvación de las almas, podamos en el cielo participar de su corona. Por J. C. N. S.

En España, los santos Torcuato, Tesifonte, Segundo, Indalecio, Cecilio, Esiquio y Eufrasio; los cuales, ordenados en Roma Obispos por los santos Apóstoles, fueron enviados a predicar en las Españas la palabra de Dios; y habiendo evangelizado en varias ciudades y convertido innumerables muchedumbres a la fe de Cristo, murieron santamente en diversos lugares de aquellas comarcas, a saber: Torcuato en Guadix, Tesifonte en Berja, Segundo en Ávila, Indalecio en Urci, Cecilio en Elvira, Esiquio en Carteya y Eufrasio en Andújar.

En Fosina de Cerdeña, san Simplicio, Obispo y Mártir, el cual, en tiempo de Diocleciano, y siendo presidente Bárbaro, atravesado con una lanza consumó el martirio.

En Evora de Portugal, san Mancio, Mártir.

En la isla de Chío, el triunfo de san Isidoro, Mártir, en cuya Basílica existe el pozo donde es tradición fue arrojado, y cuya agua sana, muy de ordinario, a los enfermos que la beben.

En Lámpsaco del Helesponto, el martirio de los santos Pedro, Andrés, Pablo y Dionisia.

En Auvernia de Francia, los santos Mártires Casio, Victorino, Máximo y sus Compañeros.

En Geel de Brabante, santa Dimpna, Virgen y Mártir, hija del Rey de Irlanda; la cual por conservar inconmoviblemente la fe de Cristo y la virginidad, de orden de su padre fue degollada.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.