19 julio

San Vicente de Paul, Confesor de la Fe

San Vicente de Paúl, Presbítero y Confesor, Fundador de la Congregación de Presbíteros de la Misión y de las Hijas de la Caridad, celestial Patrono de todas las Asociaciones de caridad; el cual durmió en el Señor el 27 de Septiembre. n. 1581 en Landas, Francia; † 1660 en París, Francia (su cuerpo se mantiene incorrupto).

Patrono de sociedades y trabajadores de caridad; hospitales y trabajadores de hospital; personas que necesitan o que brindan ayuda espiritual; voluntarios; leprosos; prisioneros; caballos. Se lo invoca contra la lepra y para encontrar artículos perdidos.

¡Cómo hablar de todos los infortunios que este santo ha aliviado! Ninguno, al parecer, podría sustraerse de los ardores de su caridad. Expósitos, jóvenes extraviados, niñas en peligro de perderse, mujeres pervertidas, galeotes, cautivos de los moros, obreros inválidos, alienados, mendigos sin techo, todos los infortunados fueron objeto de su infatigable solicitud. ¡Cuántas obras ha fundado, cuántas se han establecido bajo su patrocinio después de su muerte! ¡Ah! ¡si un vaso de agua dado a un pobre da derecho a una recompensa, cuál no debe ser la gloria de Vicente en el cielo!

 Oración: Oh Dios, que para evangelizar a los pobres y realzar el brillo del sacerdocio cristiano, habéis revestido al bienaventurado Vicente de una caridad y una fortaleza verdaderamente apostólicas, haced, os lo suplicamos, que honrando sus méritos, seamos fortificados por el ejemplo de sus virtudes. Por J. C. N. S.

En Colosos de Frigia, el triunfo de san Epafra, a quien el Apóstol san Pablo llama su concautivo. Fue por el mismo Apóstol ordenado Obispo de Colosos, donde, ilustre por sus virtudes, defendiendo la grey a él confiada, consiguió en viril combate la palma del martirio. Su cuerpo está sepultado en Roma en la Basílica de santa María la Mayor.

En Tréveris, san Martín, Obispo y Mártir.

En Sevilla de España, el martirio de las santas Vírgenes Justa y Rufina, las cuales, detenidas por el Presidente Diogeniano, fueron primero estiradas en el potro, y despedazadas con uñas de hierro, y después probadas con cárcel, hambre y diversas torturas; finalmente, Justa expiró en la cárcel, y a Rufina, mientras confesa a Jesucristo, rompieron la cerviz.

En Córdoba de España, santa Áurea, Virgen, heman a de los santos Mártires Adulto y Juan; la cual fue una vez inducida a la apostasía por el Juez Mahometano, mas luego, arrepentida de su culpa, en un nuevo combate venció al enemigo, derramando su sangre.

En Roma, san Símaco, Papa, que, vejado mucho tiempo por la facción de los cismáticos, por último, esclarecido en santidad, pasó al Señor.

En Verona, san Félix, Obispo.

En Escete, monte de Egipto, san Arsenio, Diácono de la Iglesia Romana, que en tiempo de Teodosio, se retiró a la soledad, y, consumado allí en toda virtud y enriquecido con el don de continuas lágrimas, entregó su espíritu a Dios.

En Capadocia, santa Macrina, Virgen, hija de los santos Basilio y Enmelia, y hermana de los santos Obispos Basilio el Grande, Gregorio Niseno y Pedro de Sebaste.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.