2 mayo

San Atanasio, Obispo, Confesor y Doctor

San Atanasio, obispo de Alejandría, por tres veces fue depuesto de su sede episcopal por los arrianos; fue calumniado, desterrado y perseguido por cuatro emperadores. Volvió no obstante, a Alejan dría habiendo triunfado sobre los enemigos de la fe y, algún tiempo después, se fue al cielo a recibir la recompensa de 46 años de persecución sufridas por Jesucristo. Murió en el año 373.

Oración: Os suplicamos, Señor, escuchéis las oraciones que os dirigimos en la solemnidad de vuestro confesor pontífice San Atanasio, a fin de que los méritos y la intercesión de quien dignamente os ha servido nos obtengan el perdón de nuestros pecados. Por J. C. N. S. Amén.

En Atalia, de Panfilia (hoy Antalya, en Turquía), santos Hespero y su esposa Zoe, junto con sus hijos Ciriaco y Teódulo, mártires, los cuales, según la tradición, en tiempo del emperador Adriano eran esclavos al servicio de un pagano, y por orden de su mismo amo fueron primero azotados, luego brutalmente atormentados a causa de su libre confesión de fe cristiana y finalmente arrojados a un horno encendido, en donde entregaron sus almas a Dios.

En Hispalis (hoy Sevilla), en la provincia hispánica de la Bética, san Félix, diácono y mártir.

Conmemoración de los santos mártires Vindemial, obispo de Capsa, en Numidia, y Longinos, obispo de Pamaria, en la Mauritania, los cuales fueron decapitados por orden de Hunerico, rey de los vándalos, después de haberse enfrentado a los arrianos en el concilio de Cartago.

En el monasterio de Luxeuil, en Burgundia, san Waldeberto, abad.

En el lugar de Sankt Gallen, en la región de los helvecios, santa Viborada, virgen y mártir, que vivió encerrada en una celda junto a la iglesia de San Magno, desde la cual atendía al pueblo. A causa de su fe y de sus votos religiosos, arrostró la muerte a manos de invasores húngaros.

En Linköping, en Suecia, beato Nicolás Hermansson, obispo, el cual, exigente consigo mismo, se entregó totalmente a su Iglesia y a los pobres, y recibió la custodia de las reliquias de Santa Brígida.

En Florencia, de la Toscana, en Italia, san Antonino, obispo, quien, después de llevar a cabo una labor de reforma en la Orden de Predicadores, se consagró con diligencia al ministerio pastoral de su diócesis, resplandeciendo por su santidad y por su provechosa y sistemática predicación.

En Clonmell, en Irlanda, beato Guillermo Tirry, presbítero de la Orden de Hermanos de San Agustín, mártir bajo el régimen de Oliverio Cromwell por mantenerse fiel a la Iglesia de Roma.

En la ciudad de Vinh Long, en Conchinchina, san José Nguyên Van Luu, mártir, agricultor y catequista, quien se ofreció voluntariamente en lugar del presbítero Pedro Luu, que era buscado por los soldados, muriendo en la cárcel en tiempo del emperador Tu Duc.

En la ciudad de Aranjuez, de Castilla la Nueva, en España, san José María Rubio Peralta, presbítero de la Compañía de Jesús, que se significó por su atención a los penitentes en la confesión sacramental, por la predicación de ejercicios espirituales y por sus visitas a los pobres en los suburbios de Madrid.

En el campo de concentración de Oswiecim o Auschwitz, cerca de Cracovia, en Polonia, beato Boleslao Strzelecki, presbítero y mártir, el cual, al estallar la guerra fue encarcelado por su fe, alcanzando la corona de la gloria por medio de los malos tratos recibidos.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.