2 noviembre

Conmemoración de todos los Fieles Difuntos

«Bienaventurados los muertos que mueren en el Señor» (Apocalipsis 14, 13).

En este día, la Conmemoración de todos los Fieles Difuntos; en la cual la Iglesia, piadosa y común Madre, después de haber procurado celebrar con debidos honores a todos sus hijos, que ya se regocijan en el cielo, cuida solícitamente de ayudar también con poderosos sufragios, ante su Señor y Esposo Cristo, a todos los que aun gimen en el Purgatorio, para que puedan cuanto antes llegar a la compañía de los ciudadanos del cielo.

Un santo ermitaño se cruzó en el camino con un monje de Cluny y le rogó dijese a San Odilón, abad de ese monasterio, que los demonios se quejaban por el número de almas que sus oraciones y la de sus religiosos libraban del purgatorio. En cuanto lo supo, el santo abad ordenó a toda su Orden que consagrara el segundo día de noviembre para orar por la liberación de las almas del purgatorio. Esto fue en el año 998. Esta costumbre, adoptada enseguida por otros monjes y por la diócesis de Lieja en 1008, se extendió gradualmente en todo el Occidente.

Oración: Oh Dios, Creador y Redentor de todos los hombres, conceded a las almas de vuestros servidores y servidoras, la remisión de todos sus pecados, a fin de que obtengan por nuestras humildísimas oraciones el perdón que ellas siempre han deseado. Vos que vivís y reináis en unidad con el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.

En Pettau de Pannonia superior, el triunfo de san Victorino, Obispo de la misma ciudad, el cual, después de haber escrito muchos libros, según refiere san Jerónimo, en la persecución de Diocleciano fue coronado del martirio.

En Trieste, el suplicio de san Justo, que en la misma persecución, bajo el Presidente Manacio consumó el martirio.

En Sebaste de Armenia, los santos Carterio, Estiriaco, Tobías, Eudoxio, Agapio y Compañeros Mártires, en tiempo del Emperador Licinio.

En Persia, los santos Mártires Acíndino, Pegasio, Aftonio, Elpidíforo y Anempodisto, con muchísimos Compañeros.

En África, el triunfo de los santos Mártires Publio, Víctor, Kermes y Papías.

  • En Tarso de Cilicia, santa Eustoquio, Virgen y Mártir, la cual, en tiempo de Juliano Apóstata, después de crueles tormentos, puesta en oración, entregó su espíritu.

    En Laodicea de Siria, san Teódoto, Obispo, que resplandeció, no sólo por su elocuencia, sino también por sus obras y virtudes

    En Viena de Francia, san Jorge, Obispo.

    En el monasterio de Acauno en Francia, san Ambrosio, Abad.

    En Ciro de Siria, san Marciano, Confesor.

    Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

    R. Deo Gratias.