22 julio

Santa María Magdalena, Penitente

En Marsella de Francia, el nacimiento para el cielo de santa María Magdalena, de la cual lanzó el Señor siete demonios, y fue la primera que mereció ver al mismo Salvador resucitado. † siglo I.

Patrona de los conversos; pecadores arrepentidos; mujeres; quienes llevan una vida contemplativa; peluqueros; farmacéuticos; personas ridiculizadas por su piedad; perfumerías y fabricantes de perfumes; fabricantes de guantes. Se la invoca en las tentaciones (en especial las que atentan contra la virtud de la pureza.

Mirad a esta ilustre penitente bañando con sus lágrimas los pies del Salvador y enjugándolos con sus cabellos. Es Magdalena, otrora esclava del amor profano, y ahora esposa de Jesús. Lo acompaña en el Calvario; corre a la tumba para perfumar su cuerpo; se prosterna a los pies de Jesús resucitado; y después de su gloriosa ascensión, se retira a la soledad para llorar hasta la muerte pecados que sabía ella le habían sido perdonados. Si tú has imitado sus extravíos, imita su penitencia. Ama mucho, para que se te perdone mucho.

Oración: Oh Dios, que al ruego de la bienaventurada María Magdalena habéis resucitado a su hermano Lázaro, muerto hacía ya cuatro días, haced que experimentemos los efectos de su poderosa intercesión. Vos que, siendo Dios, vivís y reináis por los siglos de los siglos.

En Lisboa de Portugal, el triunfo de san Lorenzo de Brindis, Confesor, de la orden de los hermanos menores capuchinos, al cual, por la predicación de la palabra de Dios, por la doctrina celeste y por las legaciones pontificias, y esclarecido en las cosas para la gloria de Dios y para utilidad de la Iglesia, el Papa León XIII declaró doctor de la Iglesia universal y mandó que su fiesta se celebrara el día de ayer.

En Filipos de Macedonia, santa Síntiques, de quien hace mención san Pablo Apóstol.

En Ancira de Galacia, el triunfo de san Platón, Mártir, el cual, siendo Lugarteniente Agripino, fue azotado, desgarrado con uñas de hierro y atormentado con otros géneros de atroces suplicios; y por fin, cortada la cabeza, entregó su invencible alma a Dios. De sus milagros en socorrer a los cautivos hablan las Actas del segundo Concilio Niceno.

En Chipre, san Teófilo, Pretor, que, apresado por los árabes, y no pudiendo ser reducido ni con dones ni con amenazas, a renegar de Cristo, fue degollado.

En Antioquía, san Cirilo, Obispo, célebre en santidad y doctrina.

En Menat, territorio de Auvernia, san Meneleo, Abad.

En el monasterio de Fontenelle en Francia, san Vandregísilo, Abad, esclarecido en milagros; cuyo cuerpo fue llevado después al monasterio Blandino en Flandes.

En Escitópolis de Palestina, san José, Conde.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.