23 febrero

san Pedro Damián, obispo, confesor y doctor

San Pedro Damián, de la Orden Camaldulense, Cardenal y Obispo de Ostia, Confesor y Doctor de la Iglesia, que voló al cielo el día de ayer.

Pedro quedó huérfano desde muy joven y fue enviado a casa de uno de sus hermanos, ya casado, quien lo trató duramente y lo mandó a cuidar cerdos. Un día encontró una moneda de plata y la empleó en hacer celebrar una misa por el alma de su padre. Dios recompensó su piedad filial. Otro de sus hermanos, llamado Damián, lo recibió en su casa y lo hizo estudiar. Más tarde, Pedro se unió a los Ermitaños de la Santa Cruz, entre los cuales se distinguió por la austeridad de su vida. Esteban IX lo nombró cardenal obispo de Ostia. Después de haber ilustrado su sede con sus eminentes virtudes, volvió a la soledad de Fuente Avellana. Murió en Faenza, en 1072, volviendo de Ravena, adonde el Papa lo había enviado a restablecer el orden y la obediencia a la autoridad pontificia.

Oración: Oh Dios todopoderoso, dignaos concedernos la gracia de seguir los consejos y ejemplos del bienaventurado Pedro, tu confesor pontífice, a fin de que por el desprecio de las cosas terrenales obtengamos los gozos eternos. Por J. C. N. S.

En Esmirna, el triunfo de San Policarpo, discípulo de San Juan Apóstol, y por él consagrado Obispo de aquella ciudad, que fue el Principal de toda el Asia. Después, en tiempo de Marco Antonino y de Lucio Aurelio Cómmodo, en presencia del Procónsul, y vociferando contra él todo el pueblo en el anfiteatro, fue arrojado a la hoguera; pero no recibiendo daño del fuego, atravesado con la espada recibió la corona del martirio. Junto con él fueron martirizados en la misma ciudad otros doce que habían llegado de Filadelfia. La fiesta de san Policarpo se celebra el 26 de enero.

En Sirmio, san Sireno, Monje y Mártir, el cual, preso de orden del Emperador Maximiano y confesando que era Cristiano, fue degollado.

Allí mismo, el triunfo de setenta y dos santos Mártires, que, consumando en dicha ciudad el combate del martirio, entraron en el reino perdurable.

En la ciudad de Astorga, en España, santa Marta, Virgen y Mártir; la cual, siendo Emperador Decio y Procónsul Paterno, fue, por la fe de Cristo, cruelmente atormentada, y muerta finalmente por la espada.

En Constantinopla, san Lázaro, Monje, que, por pintar Imágenes sagradas, fue, de orden del Emperador Teófilo Iconoclasta, atormentado con atroces suplicios y le quemaron la mano con un hierro candente; pero curado por virtud divina, volvió a pintar las sagradas Imágenes que le habían raído, y últimamente descansó en paz.

En Brescia, san Félix, Obispo.

En Roma, san Policarpo, Presbítero; el cual, en unión de san Sebastián, convirtió muchísimos a la fe de Cristo, y con sus exhortaciones los condujo a la gloria del martirio.

En Sevilla de España, san Florencio, Confesor.

En Todi de Umbría, santa Romana, Virgen, que, bautizada por el Papa san Silvestre, pasó en grutas y cuevas vida celestial y resplandeció con gloriosos milagros.

En Inglaterra, santa Milburga, Virgen, hija del Rey de los Hercios.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.