23 mayo

Aparición del Apóstol Santiago

Cuenta la tradición, que el rey Ramiro I de Asturias se niega a conceder el «Tributo de las Cien Doncellas» a Abderramán III, denunciando así el tratado que le obligaba al impuesto, lo que le abocaba al recomienzo de las hostilidades contra los moros. Reunidas las tropas salen derrotados de Albelda (Logroño) y todo lo más que consigue el diezmado ejército es esconderse en Clavijo. Apesadumbrado el rey se le aparece el Apóstol Santiago en sueños, prometiéndole que estaría en el campo de batalla, espada en ristre, con túnica, estandarte y caballo blancos.

El día siguiente, 23 de mayo de 844, al grito de «¡Dios ayuda a Santiago!», tal como había contado el rey, apareció el apóstol. La escabechina de moros es considerable. Santiago se convierte en Santiago Matamoros y da comienzo el «voto de Santiago», por el que convertía en el santo patrón de España y germen del Camino peregrino de Compostela.

Oración: ¡Oh Dios, que encargaste misericordiosamente la nación españo­la a la protección de tu Bienaventurado Apóstol Santiago, y que la libraste por él de la ruina que la amenazaba! Concédenos que, con la protección del mismo Santo Apóstol, lleguemos á gozar de la paz eterna. Por J. C. N. S.

En Langres de Francia, el martirio de san Desiderio, Obispo, quien, viendo a su pueblo oprimido por el ejército de los Vándalos, se presentó al Rey de éstos pidiendo gracia para su rebaño; pero, mandando el tirano que al punto le degollasen, extendió gustoso su cuello por las ovejas a él encomendadas, y degollado pasó al Señor. Padecieron tambien con él otros muchos del número de su grey, que están sepultados en la misma ciudad.

En España, los santos Mártires Epitacio, Obispo, y Basileo.

En territorio de Lyon, san Desiderio, Obispo de Viena, que apedreado por orden del Rey Teodorico, fue coronado del martirio.

En África, los santos Mártires Quinciano, Lucio y Julián; los cuales, padeciendo en la persecución Vandálica, merecieron las coronas eternas.

En Capadocia, la conmemoración de los santos Mártires, a quienes en la persecución de Maximiano Galerio dieron muerte, quebrándoles las piernas. Asimismo de otros, que por el mismo tiempo en Mesopotamia, colgados de los pies cabeza abajo, sofocados por el humo y consumidos a fuego lento, consumaron el martirio.

En Sínada de Frigia, san Miguel, Obispo.

El mismo día, san Mercurial, Obispo.

En Nápoles de Campania, san Eufebio, Obispo.

En Roma, san Juan Bautista de Rossi, Presbítero y Confesor, insigne por su paciencia y caridad en evangelizar a los pobres.

En Norcia, los santos Eutiquio y Florencio, Monjes, de quienes hace mención san Gregorio Papa.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.