23 noviembre

San Clemente I, Papa y Mártir

«A este siervo inútil arrojadlo a las tinieblas exteriores; allí será el llanto y el crujir de dientes» (Mateo 25, 30).

El triunfo de san Clemente I, Papa y Mártir, el tercero que gobernó la Iglesia después de san Pedro; y en la persecución de Trajano desterrado al Quersoneso, allí, atada una ancla al cuello y precipitado en el mar, fue coronado del martirio. Su cuerpo en tiempo del Papa Adriano II, trasladado a Roma por los santos hermanos Cirilo y Metodio, fue honoríficamente colocado en una Iglesia que ya antes había sido edificada a su nombre. n. en Roma; † martirizado en el año 101.

Patrono de marineros; niños enfermos; quienes trabajan con mármol.

San Clemente, cuarto Vicario de Jesucristo, en el año 90, había sido discípulo de San Pablo y después de San Pedro. Desterrado a causa de su celo en Quersoneso, fue obligado a trabajar en las minas y en ellas convirtió a un gran número de paganos. Trajano lo hizo arrojar al mar con un ancla atada al cuello. Mientras los cristianos oraban en la playa, las aguas retiráronse en la extensión de una legua, donde los cristianos encontraron un maravilloso templo de mármol y en su interior un sepulcro de piedra que contenía los restos del santo mártir. Los habitantes de la vecindad, sacudidos por este milagro, ocurrido hacia el año 101, se convirtieron a la fe cristiana.

Oración: Pastor eterno, considerad con benevolencia a vuestro rebaño y guardadlo con protección constante por vuestro bienaventurado mártir y Soberano Pontífice Clemente, a quien constituisteis pastor de toda la Iglesia. Por J. C. N. S.

En Roma, santa Felícitas, Mártir, madre de siete hijos Mártires, la cual, después de ellos, de orden del Emperador Marco Antonino, por la fe de Cristo, fue degollada.

En Cícico del Helesponto, san Sisinio, Mártir, que en la persecución del Emperador Diocleciano, al cabo de muchos tormentos, fue pasado a cuchillo.

En Mérida de España, santa Lucrecia, Virgen y Mártir, la cual en la misma persecución, siendo Presidente Daciano consumó el martirio.

En Iconio de Licaonia, san Anfiloquio, Obispo, que fue compañero en el yermo de los santos Basilio y Gregorio Nacianceno y su colega en el Episcopado; y finalmente, después de muchos combates sostenidos por la fe católica, ilustre en santidad y doctrina descansó en paz.

En Girgenti, la bienaventurada muerte de san Gregorio, Obispo.

En el pueblo de Hasbain, en Bélgica, san Trudón, Presbítero y confesor, con cuyo nombre se llamó después, así el monasterio levantado allí por el mismo Santo en sus posesiones, como el pueblo que poco a poco se formó en aquel lugar.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.