24 febrero

San Matías, Apóstol

En Judea, el nacimiento para el cielo de san Matías, Apóstol, al cual, después de la Ascensión del Señor, eligieron por suerte los Apóstoles en lugar de Judas el traidor, y, por la predicación del Evangelio, padeció el martirio.

San Matías fue elegido por los apóstoles después de la Ascensión del Salvador para reemplazar al pérfido Judas. Congregados, los fieles oraron al Espíritu Santo para que les diese a conocer la persona que Él había destinado para este ministerio; enseguida, echaron suertes, y cayó la suerte a Matías. El nuevo Apóstol predicó el Evangelio a los pueblos de la Judea y de la Etiopía; su celo le atrajo el odio de los judíos, que lo lapidaron y le cortaron la cabeza.

Oración: Oh Dios, que habéis puesto a San Matías en el número de vuestros Apóstoles, haced, por su intercesión, que sin cesar experimentemos los efectos de vuestra inagotable misericordia. Por J. C. N. S.

En Roma, santa Primitiva, Mártir.

En Ruán, el suplicio de san Pretextato, Obispo y Mártir.

En Cesarea de Capadocia, san Sergio, Mártir, cuyos hechos preclaros se conservan escritos.

En África, los santos Mártires Montano, Lucio, Julián, Victórico, Flaviano y Compañeros, que fueron discípulos de san Cipriano, e imperando Valeriano consumaron el martirio.

En Tréveris, san Modesto, Obispo y Confesor.

Cerca de Stilo, en Calabria, san Juan, por sobrenombre Terestes, insigne por la observancia de la vida monástica y por la santidad.

En Inglaterra, san Edilberto, Rey de los Kantios, a quien San Agustín, Obispo de los Ingleses, convirtió a la fe de Cristo.

En Jérusalén, la primera Invención de la cabeza de san Juan Bautista, Precursor del Señor.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.