25 abril

San Marcos, Evangelista

San Marcos, discípulo e intérprete de San Pedro, escribió el evangelio a ruego de los fieles de Roma y según las enseñanzas que poseía de San Pedro en persona. Lo aprobó éste y ordenó su lectura en las iglesias. Llevando, pues, su evangelio, partió San Marcos para Egipto, y fue el primero que anunció a Jesucristo en la ciudad de Alejandría, donde fundó una de las iglesias que más florecieron. Fue martirizado el día de Pascua, mientras celebraba el Santo Sacrificio de la Misa. Algunos días antes, un ángel le había mostrado su nombre escrito en el libro de la vida. Acaeció su muerte alrededor del año 74 de la era cristiana.

Oración: Oh Dios, que habéis honrado a San Marcos con el ministerio de la predicación del Evangelio, haced que siempre saquemos fruto de sus enseñanzas y que nos proteja con sus oraciones. Por J. C. N. S.

Conmemoración de san Aniano, obispo de Alejandría, en Egipto, que, como narra Eusebio, desde el octavo año de Nerón fue el primer sucesor de san Marcos en el episcopado de esa ciudad, que gobernó durante veintidós años, y que fue un hombre de Dios y admirable en su comportamiento.

En Dorostoro, en Mesia (hoy Rumanía), santos Pasícrates y Valencio, mártires, que, por confesar a Cristo como único Dios, sometieron decididos sus cuellos a la espada.

En Agen, en Aquitania, san Febadio, obispo, que escribió un libro contra los arrianos y protegió a su grey de la herejía.

En Antioquía, en Siria, san Esteban, obispo y mártir, que sufrió por parte de los herejes que rechazaban el Concilio de Calcedonia, y en tiempo del emperador Zenón murió al ser arrojado al río Orontes.

En Vienne, en Burgundia, san Clarencio, obispo.

En Lobbes, de Brabante, en Austrasia, santo Erminio, abad y obispo, que sucedió a san Usmaro y se distinguió por su vida de oración y por su espíritu de profecía.

En la región de Piacenza, en la Emilia, santa Franca, abadesa, que ingresó en la Orden Cisterciense y pasaba las noches en oración ante Dios.

En Aosta, en los Alpes Graios, beato Bonifacio Valperga, obispo, insigne por su caridad y su humildad.

En la isla de Wight, en Inglaterra, beatos Roberto Anderton y Guillermo Marsden, presbíteros y mártires, que durante la persecución bajo el reinado de Isabel I fueron condenados a la pena capital por ser sacerdotes y por haber desembarcado, a causa de un naufragio, en Inglaterra, aceptando el martirio con ánimo sereno y decidido.

En Antigua, cerca de Guatemala, en América Central, san Pedro de Betancur, religioso de la Tercera Orden de San Francisco, que, bajo el patrocinio de Nuestra Señora de Belén, se entregó ejemplarmente a cuidar a huérfanos, mendigos, enfermos, jóvenes abandonados sin formación, peregrinos y también a condenados a trabajos forzados.

En la aldea de Remedello, en la región de Brescia, en Italia, beato Juan Piamarta, presbítero, que, en medio de graves dificultades, inició el Instituto de los Pequeños Artesanos de Brescia en una colonia agrícola cercana, donde daba formación religiosa a los jóvenes, así como un oficio, para lo cual fundó también la Congregación de la Sagrada Familia de Nazaret.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.