25 noviembre

Santa Catalina, Virgen y Mártir

«Yo pondré las palabras en vuestra boca, y una sabiduría a la que no podrán resistir, ni contradecir todos vuestros enemigos» (Lucas 21, 15).

En Alejandría, santa Catalina, Virgen y Mártir, que, encarcelada por la confesión de la fe Cristiana, imperando Maximino, azotada después muchísimo tiempo con escorpiones, y finalmente degollada, consumó el martirio. Su cuerpo, maravillosamente llevado por los Angeles al monte Sinaí, es allí venerado con mucha piedad por multitud de fieles que acude a visitarle. † decapitada hacia el año 305 en Alejandría, Egipto.

Patrona de apologistas; artesanos que usan ruedas en su trabajo (alfareros, hilanderos, etc.); archivistas; abogados; juristas; bibliotecarios; personas en trance de muerte; educadores; jovencitas; solteras; estudiantes; maestros; afiladores de cuchillos; mecánicos; torneros; enfermeros; filósofos; predicadores; teólogos; secretarias; taquígrafos.

Según su leyenda, Santa Catalina, nacida de familia de alto rango en Alejandría, con tanto éxito se entregó al estudio de las ciencias divinas y humanas, que, a los 18 años, confundió al emperador Maximino y a los filósofos paganos, convirtiendo a gran número de éstos. Convirtió también a la emperatriz Fausta y al tribuno Porfirio, quienes sufrieron el martirio con ella y los filósofos convertidos. Como consecuencia de ser azotada con látigo de puntas de plomo once días estuvo medio muerta. Sometida al tormento de las ruedas con dientes de hierro, a la primera vuelta rompiéronse éstas. Acabó su suplicio siendo decapitada. Su cuerpo fue llevado por los ángeles a la cumbre del Sinaí.

Oración: Oh Dios, que disteis la ley a Moisés en la cumbre del monte Sinaí y en ella hicisteis enterrar por ministerio de los santos ángeles, el cuerpo de vuestra virgen y mártir Santa Catalina, os suplicamos que nos hagáis llegar, por sus méritos e intercesión, a la montaña que es Jesucristo. Por J. C. N. S.

En Roma, san Moisés, Presbítero y Mártir, al cual, preso con otros en la cárcel, consoló muchas veces san Cipriano con sus cartas; combatió con ánimo inquebrantable, no sólo contra los Gentiles, sino también contra los cismáticos y herejes Novacianos, y por fin, según afirma san Cornelio Papa, en la persecución de Decio fue coronado de un eximio y admirable martirio.

En Antioquía, san Erasmo, Mártir.

En Cesarea de Capadocia, el suplicio de san Mercurio, soldado, que con el patrocinio del Ángel de su guarda, venció a los bárbaros y triunfó de la crueldad de Decio; y, cargado de los trofeos de sus muchos tormentos, coronado del martirio, pasó al cielo.

En Emilia, provincia de Italia, santa Jocunda,Virgen.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.