26 julio

Santa Ana, Madre de María Santísima

El tránsito de santa Ana, que fue madre de la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios.

Patrona de abuelos; madres; amas de casa; mujeres embarazadas; matrimonios sin hijos; costureros; carpinteros; jinetes; mineros; torneros. Protectora contra la pobreza y la esterilidad.

Santa Ana, después de veinte años de infecundidad, obtuvo del Cielo, por sus lágrimas, sus ayunos y oraciones, el favor de ser madre. Educó a la Virgen María como a hija que le había concedido el Cielo para algún gran destino. Cuando la niña cumplió tres años, Ana la condujo al Templo y la ofreció al Señor. Poco tiempo después murió con la muerte de los justos, tan preciosa siempre ante los ojos de Dios..

Oración: Oh Dios, que os dignasteis conceder a Santa Ana la gracia de dar al mundo a la Madre de Vuestro Unigénito Hijo, haced, por vuestra misericordia, que nos ayude junto a Vos la intercesión de aquélla cuya fiesta celebramos. Por J. C. N. S.

En Filipos de Macedonia, el triunfo de san Erasto, a quien el Apóstol san Pablo dejó por Obispo de aquella ciudad, donde fue coronado del martirio.

En Roma, en la vía Latina, los santos Mártires Sinfronio, Olimpio, Teodulo y Exuperia, los cuáles, como se lee en las Actas de san Esteban Papa, quemados en la hoguera, consiguieron la palma del martirio.

En el Puerto Romano, san Jacinto, Mártir, el cual, arrojado primeramente en la hoguera y luego precipitado en la corriente de un río, salió ileso; después, en el imperio de Trajano, por orden del Consular Leoncio, atravesado con la espada, acabó la vida. Sepultó su cuerpo la matrona Julia en una heredad propia junto a Roma.

En Verona, san Valente, Obispo y Confesor.

En Roma, san Pastor, Presbítero, de cuyo nombre existe un Título en el Viminal, junto a santa Pudenciana.

En el Monasterio de San Benito, campo de Mantua, san Simeón, Monje y Ermitaño, el cual, esclarecido con muchos milagros, descansó en buena vejez.

En Lóvere, Diócesis de Brescia, santa Bartolomea Capitanio, Virgen, Fundadora del Instituto de Hermanas de la Caridad, preclara por la educación de las niñas; a la cual el Papa Pío XII inscribió en el catálogo de las santas Vírgenes.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.