27 agosto

San José de Calasanz, Presbítero y confesor de la Fe

«El Espíritu del Señor reposó sobre mí; por lo cual me ha consagrado con su unción y me ha enviado a evangelizar a los pobres» (Lucas 4, 18).

San José de Calasanz, Presbítero y Confesor, que fue Fundador de la Orden de Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías, y durmió en el Señor el 25 de Agosto. n. 11 de septiembre de 1556 en Peralta (Aragón), España; † 25 de agosto de 1648 en Roma, Italia.

Patrono de universidades; escuelas; escuelas rurales; alumnos de escuelas; estudiantes.

Este santo consagró su vida a la educación cristiana de la niñez. En su juventud, reunía ya a su alrededor a los niños para enseñarles las oraciones y los misterios de la religión. Ordenado sacerdote, se dedicó primero a la predicación en España, su patria; pero, sintiéndose llamado a vida más perfecta aun, se trasladó a Roma, donde la vista de un tropel de niños entregados a los vicios a los que arrastra la falta de educación, le inspiró el pensamiento de fundar escuelas pías. Asoció a su intento a varios eclesiásticos animados de los mismos sentimientos, y su congregación fue erigida por Gregorio XV en orden religiosa, bajo el nombre de Clérigos regulares de la Madre de Dios de las escuelas pías.

Oración: Oh Dios, que por San José de Calasanz, vuestro confesor, habéis dado a la Iglesia un nuevo auxilio para formar a la infancia en el espíritu de inteligencia y de piedad, concedednos, por sus ejemplos e intercesión, la gracia de practicar y enseñar vuestra doctrina, de modo que merezcamos las recompensas eternas. Por J. C. N. S.

En Potenza de Lucania, el triunfo de los santos Aroncio, Honorato, Fortunato y Sabiniano, hijos de los santos Bonifacio y Tecla, los cuales, imperando Maximiano, por orden del Juez Valeriano, fueron condenados a pena capital. Su fiesta, junto con la de los otros ocho hermanos, se celebra el día 1 de Septiembre.

En Bérgamo, san Narno, que, bautizado por san Bernabé, fue por él ordenado primer Obispo de aquella ciudad.

En Capua, el triunfo de san Rufo, Obispo y Mártir, que gozando la dignidad de patricio, fue con toda su familia bautizado por san Apolinar, discípulo de san Pedro.

Allí mismo, los santos Mártires Rufo y Carpóforo, que padecieron en tiempo de Diocleciano y Maximiano.

En Tomis del Ponto, los santos Mártires Marcelino, Tribuno, su mujer Manea, y sus hijos Juan, Serapión y Pedro.

En Lentini de Sicilia, santa Eulalia, Virgen, la cual, por ser cristiana, acuchillada por su hermano Sermiliano, pasó al celestial Esposo.

El mismo día, el triunfo de santa Antusa la menor, la cual sumergida en un pozo por la fe de Cristo, consiguió el martirio.

En Arlés de Francia, san Cesareo, Obispo, varón de admirable santidad y religión.

En Autún, san Siagro, Obispo y Confesor.

En Pavía, san Juan, Obispo.

En Lérida de la España Tarraconense, san Licerio, Obispo.

En la Tebaida, san Pemón, Anacoreta.

En Septémpeda del Piceno, santa Margarita, Viuda.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.