27 julio

San Pantaleón, Mártir

En Nicomedia, el suplicio de san Pantaleón, médico; el cual, por la fe de Cristo, fue preso de orden del Emperador Maximiano, atormentado en el ecúleo y abrasado con hachas encendidas; pero apareciósele el Señor y le confortó entre los tormentos; por último, atravesado con la espada, consumó el martirio. † clavado en un árbol y decapitado hacia el año 305.

Patrono de los médicos; víctimas de torturas. Protector contra la tuberculosis.

Hecho cristiano, San Pantaleón, médico rico de Nicomedia, no abandonó su profesión; no hizo sino ejercerla con más éxito: sanaba a los enfermos invocando el nombre de Jesús. Los médicos paganos, envidiosos de sus curaciones maravillosas que de este modo efectuaba, lo denunciaron al emperador Maximiano. Éste le hizo sufrir los más crueles tormentos; pero el santo, alentado por la aparición del Salvador mismo, los soportó con invencible valor. Fue por fin decapitado hacia el año 305.

Oración: Haced, os lo rogamos, Dios omnipotente, que la intercesión de San Pantaleón, vuestro mártir, libre nuestro cuerpo de toda adversidad y purifique nuestras almas de todo mal pensamiento. Por J. C. N. S.

En Bisceglie de la Pulla, los santos Mártires Mauro, Obispo, Pantaleemón y Sergio, que padecieron en tiempo de Trajano.

En Nicomedia, san Ermolao, Presbítero, por cuya doctrina se convirtió a la fe san Pantaleón; también los santos Ermipo y Ermócrates, hermanos, los cuales, al cabo de muchos padecimientos, fueron, en odio a Cristo, condenados a la pena capital por el Emperador Maximiano.

En Córdoba de España, los santos Mártires Jorge, Diácono, Aurelio y su mujer Natalia, Félix y su mujer Liliosa, en la persecución arábiga.

En Nola de Campania, los santos Mártires Félix, Julia y Jucunda.

En los Homeritas de Arabia, la conmemoración de los santos Mártiresque, por sentencia del tirano Dunaán, en odio a la fe de Cristo, fueron quemados vivos.

En Éfeso, el nacimiento para el cielo de los siete santos Durmientes, a saber: Maximiano, Maleo, Martiniano, Dionisio, Juan, Serápión y Constantino.

En Roma, san Celestino I,Papa, que condenó a Nestorio, Obispo de Constantinopla, y arrojó a Pelagio; también por su autoridad se celebró el santo Concilio universal de Éfeso contra el mismo Nestorio.

En Auxerre, la dichosa muerte de san Eterio, Obispo y Confesor.

En Constantinopla, santa Antusa, Virgen, la cual, en tiempo de Constantino Coprónimo, por el culto de las sagradas Imágenes, azotada y condenada al destierro, descansó en el Señor.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.