28 noviembre

Memoria de san Honesto de Nimes, presbítero

Santo francés, nacido en Nimes. Fue bautizado por San Saturnino, de quien recibió la misión de ir a evangelizar a España. Fijó su residencia en Pamplona, donde hizo numerosas conversiones, entre ellas la de Firmus, padre del futuro apóstol de la Picardía y fundador del obispo de Amiens, San Fermín. Retornó a Toulouse, al lado de San Honorato, donde murió lleno de méritos. En la catedral de Pamplona se venera la imagen de San Honesto, sacerdote, apóstol de Navarra y maestro de San Fermín.

En Sebaste, de Armenia, san Irenarco, mártir, que ejerciendo de verdugo se convirtió a Cristo motivado por la constancia de las mujeres cristianas y, bajo el emperador Diocleciano y el prefecto Máximo, murió decapitado (s. IV).

En Corinto, el triunfo de san Sóstenes, uno de los discípulos de san Pablo, de quien hace mención el mismo Apóstol, escribiendo a los Corintios. Sóstenes, de príncipe de la Sinagoga, convertido a Cristo, cruelmente azotado en presencia del Procónsul Galión, consagró con excelente principio las primicias de su fe.

En Roma, san Rufo, a quien con toda su familia Diocleciano hizo Mártir de Cristo.

En África, los santos Mártires Papiniano y Mansueto, Obispos, que en la persecución Vandálica, reinando Genserico Arriano, por la defensa de la fe católica, quemado todo el cuerpo con láminas de hierro candente, consumaron un glorioso combate. Entonces también otros nueve santos Obispos, a saber: Valeriano, Urbano, Crescente, Eustaquio, Cresconio, Crescenciano, Félix, Hortulano y Florenciano, condenados al destierro, terminaron el curso de su vida.

En Constantinopla, los santos Mártires Esteban el JovenBasilio, Pedro, Andrés y otros trescientos treinta y nueve compañeros Monjes, que, en tiempo de Constantino Coprónimo, por el culto de las sagradas Imágenes, atormentados con varios suplicios, confirmaron la verdad católica con el derramamiento de su sangre.

En Nápoles de Campania, la feliz muerte de Santiago de la Marca, Sacerdote de la Orden de Menores y Confesor, esclarecido por la aspereza de vida, predicación apostólica y por muchas legaciones desempeñadas en pro de la religión Católica; a quien el sumo Pontífice Benedicto XIII puso en el catálogo de los Santos.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.