3 julio

San León II, Papa y Confesor

En Roma, el tránsito de san León II, Papa y Confesor, que en el primer año de su Pontificado, lleno de méritos, se fue al cielo.

San León, que era originario de Sicilia, fue elegido para suceder al papa san Agatón a principios del año 681. Su breve pontificado ha pasado a la historia sobre todo porque fue él quien confirmó las actas del sexto Concilio ecuménico (Constantinopla III), que había condenado a los monotelitas y censurado al papa Honorio I por no haberse mostrado suficientemente firme respecto de esos herejes. Los monotelitas afirmaban que hay en Cristo una sola voluntad, en vez de distinguir la voluntad divina y la humana, «…sin división, sin conmutación, sin separación, sin confusión, según la enseñanza de los Santos Padres; y dos voluntades, no contrarias -¡Dios nos libre!-, como dijeron los impíos herejes, sino que su voluntad humana sigue a su voluntad divina y omnipotente, sin oponérsele ni combatirla, antes bien, enteramente sometida a ella» (Constantinopla III, Dz. 291).

San Ireneo, Obispo y Mártir, que se fue al cielo el día 28 de Junio.

En Chiusi de Toscana, los santos Mártires Ireneo, Diácono, y Mustiola, matrona; los cuales, en el imperio de Aureliano, atormentados con diversos y atroces suplicios, merecieron la corona del martirio.

En Alejandría, los santos Mártires Trifón y otros doce.

En Constantinopla, los santos Eulogio y Compañeros Mártires.

En Cesarea de Capadocia, san Jacinto, que fue camarero del Emperador Trajano; el cual, acusado de cristiano, fue de varias maneras atormentado y encerrado en una cárcel, donde, consumido de hambre, expiró.

El mismo día, los santos Mártires Marcos y Muciano, que murieron por Cristo al filo de la espada. A un niño de corta edad, que en voz alta los exhortaba a no sacrificar a los ídolos, lo mandaron azotar cruelmente, y como confesase con más ahínco a Cristo, le quitaron la vida, junto con otro llamado Pablo, que animaba a los Mártires.

En Laodicea de Siria, san Anatolio, Obispo, que dejó admirables escritos, no sólo para los hombres piadosos, sino también para los sabios.

En Altino, en territorio de Venecia, san Heliodoro, Obispo, insigne en santidad y doctrina.

En Ravena, san Dato, Obispo y Confesor.

En Edesa de Mesopotamia, la Traslación de santo Tomás Apóstol desde la India; cuyas reliquias fueron después llevadas a Ortona, en el Abruzo.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.