30 abril

Santa Catalina de Siena, Virgen

Santa Catalina de Siena, Virgen, de la tercera Orden de santo Domingo, que pasó al celestial esposo el día de ayer.

Santa Catalina de Siena tomó el hábito de Santo Domingo a la edad de 18 años. Sus austeridades, ya extraordinarias cuando vivía en la casa paterna, fueron desde entonces ilimitadas. Acaecióle, una vez, ayunar desde el Miércoles de Cenizas hasta la fiesta de la Ascensión, sin tomar alimento alguno fuera del espiritual de la Santa Eucaristía. Para recompensarla, Jesucristo imprimió en su cuerpo virginal los sagrados estigmas de su Pasión, le comunicó una inteligencia maravillosa de las Sagradas Escrituras, y se sirvió de ella para volver de Aviñón a Roma al Papa Gregorio XI, con lo que puso término a los males que desolaban a la Iglesia. Murió en 1380.

Escuchadnos, oh Dios Salvador nuestro, y haced que la fiesta de la bienaventurada Catalina de Siena, vuestra virgen, al mismo tiempo que regocija nuestra alma, la enriquezca con sentimientos de una tierna devoción. Por J. C. N. S.

En Santonges de Francia, san Eutropio, Obispo y Mártir, a quien san Clemente Papa, después de consagrarle con la gracia del orden Pontifical, destinó a Francia, donde, habiendo predicado largo tiempo, finalmente por confesar a Cristo, le rompieron la cabeza, y murió vencedor.

En Córdoba de España, los santos Mártires Amador Presbítero, Pedro Monje, y Luis.

En Novara, san Lorenzo, Presbítero, martirizado en compañía de unos niños que educaba.

En Alejandría, los santos Mártires Afrodisio, Presbítero, y otros treinta.

En Lambesa de la Numidia, el triunfo de los santos Mártires Mariano Lector y Santiago Diácono; el primero, que ya antes había vencido en la confesión de Cristo los rigores de la persecución de Decio, fue apresado con su distinguidísimo colega, y ambos, después de crueles y exquisitos suplicios, confortados una y otra vez milagrosamente con divinas revelaciones, al fin, en compañía de otros muchos, fueron degollados.

En Efeso, san Máximo, Mártir, que en la persecución de Decio fue coronado del martirio.

En Fermo del Piceno, santa Sofía, Virgen y Mártir.

En Evórea del Epiro, san Donato, Obispo, que en tiempo del Emperador Teodosio floreció con eximia santidad.

En Napóles de Campania, san Pomponio, Obispo.

En Londres de Inglaterra, san Erconvaldo, Obispo, que resplandeció con muchos milagros.

En Chieri, junto a Turín, san José Benito Cottolengo, Confesor, Fundador de la Casita de la Divina Providencia, insigne por la absoluta confianza en Dios y por la caridad con los pobres; al cual el Papa Pío XI puso en el catálogo de los Santos.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.