5 mayo

San Pío V, Papa y Confesor

San Pío V, de la Orden de Predicadores, Papa y Confesor, que el día primero de este mes durmió en el Señor. n. 17 de enero de 1504 en Bosco, Italia, como Antonio Ghisleri; † 1 de mayo de 1572 en Roma, Italia.

Este santo Papa desplegó un celo constante por la propagación de la religión, una valentía infatigable por el restablecimiento de la disciplina eclesiástica, una vigilancia asidua para la extirpación de la herejía, una caridad inextinguible por el alivio de los pobres y una fuerza invencible en el sostenimiento de los derechos de la Santa Sede Apostólica. Por revelación conoció la victoria obtenida contra los turcos en Lepanto. En esta memorable ocasión fue cuando mandó añadir a las letanías de la Virgen, la invocación: Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.

Oración: Oh Dios, que para destruir a los enemigos de la Iglesia y restaurar el culto divino, elevasteis al bienaventurado Pío al sumo pontificado, haced que protegidos por su intercesión, de tal modo nos adhiramos a vuestro servicio que, triunfando de las emboscadas de todos nuestros enemigos, gocemos de inalterable paz. Por J. C. N. S.

En Roma, san Silvano, Mártir.

En Roma también, santa Crescenciana, Mártir.

En Leucate de Sicilia, san Ángel, de la Orden de Carmelitas, Presbítero y Mártir, que por defender la fe católica fue cruelmente muerto por los herejes.

En Alejandría, san Eutimio, Diácono, que murió en la cárcel por Cristo.

En Auxerre, el martirio de san Joviniano, Lector.

En Salónica, el triunfo de los santos Mártires Ireneo, Peregrino e Irene, los cuales, quemados en la hoguera, recibieron la palma del martirio.

En Jerusalén, san Máximo, Obispo y Confesor, a quien el César Maximiano Galerio, después de sacarle un ojo y quemarle con un hierro candente uno de los pies, condenó a las minas. Más tarde, recobrada la libertad y puesto al frente de la Iglesia de Jerusalén, ilustre por la confesión de la fe, descansó allí finalmente en paz.

En Edesa de Siria, san Eulogio, Obispo y Confesor.

En Arlés de Francia, san Hilario, Obispo, insigne en santidad y doctrina.

En Viena de Francia, san Niceto, Obispo, varón venerable en santidad.

En Bolonia, san Teodoro, Obispo, esclarecido en méritos.

En Milán, san Geroncio, Obispo.

El mismo día, san Sacerdote, Obispo de Sagunto.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.