6 enero

Epifanía del Señor

«Hallaron al Niño con María, su Madre, y prosternándose lo adoraron; y abiertos sus cofres le ofrecieron presentes de oro, incienso y mirra» (Mt 2, 10).

Unos magos de Oriente reciben aviso del nacimiento del Hijo de Dios por medio de la aparición de una estrella milagrosa. Dejan su reino y van a Jerusalén a buscar a ese Dios. Túrbase Herodes ante la noticia; disimula sin embargo su pavor, y ruega a los magos que regresen a Jerusalén después que hayan adorado al recién nacido, en Belén. Pero éstos, advertidos en sueños de que no vuelvan a Herodes, retornan a su país por otro camino.

Oración: Oh Dios que en este día hicisteis que los gentiles conocieran a vuestro Unigénito, dándoles una estrella por guía, haced que, conociéndoos ya por la fe, nos elevemos a la contemplación de vuestra gloria. Por J. C. N. S.

En Florencia, el tránsito de san Andrés Corsino, hijo de la misma ciudad, de la Orden de Carmelitas, Obispo de Fiésole y Confesor, al cual, esclarecido en milagros, canonizó el Papa Urbano VIII. Su festividad se celebra el 4 de febrero.

En Barcelona de España, el tránsito de san Raimundo de Peñafort, de la Orden de Predicadores, Confesor, célebre en doctrina y santidad. Su fiesta se celebra el 23 de este mes.

En África, la conmemoración de muchísimos santos Mártires, que en la persecución de Severo, fueron amarrados a sendos palos y consumidos por el fuego.

En el territorio de Reims, el martirio de santa Macra, Virgen, la cual, en la persecución de Diocleciano, por orden del Presidente Riciovaro, precipitada en el fuego y quedando ilesa, después, cercenados los pechos y atormentada con espantosa prisión, revolcada sobre carbones encendidos y cascos agudísimos, finalmente, puesta en oración, pasó al Señor.

En Rennes de Francia, san Melanio, Obispo y Confesor, que después de innumerables milagros, fija siempre la vista en el cielo, pasó glorioso de esta vida.

En Gera de Egipto, san Nilamón, recluso, el cual, cuando iba confra su voluntad a ser consagrado Obispo, puesto en oración, entregó el alma a Dios.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.