8 mayo

Aparición de San Miguel Arcangel

En el monte Gargano, la Aparición de san Miguel Arcángel; a quien el Papa Pío XII constituyó Patrono y Protector de los Radiólogos y Radioterapéuticos.

San Miguel es honrado como protector especial de la Iglesia contra los ataques del demonio. La fiesta de hoy fue instituida en memoria de una aparición del santo Arcángel en el monte Gárgano, en el reino de Nápoles. Indicó el Arcángel, al obispo de Siponto, la existencia en ese lugar de una gruta en forma de iglesia, diciéndole que ese lugar debía ser consagrado al culto de Dios y de sus Ángeles. Rodeado de numerosa concurrencia, el obispo celebró misa en la gruta, que llegó a ser un centro de peregrinación, ilustre por gran número de milagros.

Oración: Oh Dios, que regís con orden admirable los ministerios de los Ángeles y de los hombres, haced, en vuestra bondad, que durante esta vida seamos protegidos por aquellos que en el cielo os ofrecen sin cesar el homenaje de sus servicios. Por J. C. N. S.

En Cracovia de Polonia, el triunfo de san Estanislao, Obispo y Mártir, que fue muerto por el impío Rey Boleslao. Su fiesta se celebra el día de ayer.

En Milán, el triunfo de san Víctor, Mártir, que era natural de Mauritania y desde su primera edad Cristiano; y militando en el campamento imperial, compelido por Maximiano a sacrificar a los ídolos, como perseverase inconmovible en la confesión de Cristo, fue primero duramente apaleado, sin que, por favor de Dios, sintiese dolor; luego le rociaron con plomo derretido, quedando asimismo ileso; por último, coitada la cabeza, completó la carrera de tan glorioso martirio.

En Constantinopla, san Agacio, Centurión, el cual, en la persecución de Diocleciano y Maximiano, acusado de Cristiano por el tribuno Firmo, y cruelísimamente atormentado por el Juez de Perinto, Bibiano, fue últimamente condenado a muerte en Bizancio por el Procónsul Flacino. Su cuerpo fue más tarde llevado por milagro a la playa de Esquilache, en Calabria, donde honoríficamente se guarda.

En Roma, san Bonifacio IV, Papa, que dedicó el Panteón en honor de la bienaventurada Virgen María ad Martyres.

Allí mismo, san Benedicto II, Papa y Confesor.

En Viena de Francia, san Dionisio, Obispo y Confesor.

En Auxerre, san Heladio, Obispo.

En el monasterio de Bellevaux, territorio de Besanzón, san Pedro, que de Monje Cisterciense fue hecho Obispo de Tarentasia, en Saboya.

En Roermond de Güeldres, san Wirón, Obispo de Escoria.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.