8 noviembre

Octava de Todos los Santos

El mismo día…

Los cuatro Santos Coronados

«Que tu limosna quede oculta, y tu Padre, que ve lo oculto, te recompensará» (Mateo 6,4).

En la misma vía Lavicana, el triunfo de los Cuatro santos hermanos Coronados, a saber: Severo, Severiano, Carpóforo y Victorino; los cuales, en tiempo del mismo Emperador, fueron azotados con plomadas hasta expirar. No habiéndose podido por entonces averiguar sus nombre, que andando el tiempo fueron por divina revelación conocidos, se mandó que su festividad se celebrase, juntamente con los cinco primeros, bajo el nombre de los Cuatro santos Coronados; costumbre que aun después de la revelación, ha perseverado en la Iglesia.

Patronos del ganado; albañiles; escultores. Protectores contra la fiebre.

Cuatro hermanos que en Roma ocupaban puestos de distinción y se llamaban Severo, Severino, Carpóforo y Victorino, fueron aprehendidos bajo Diocleciano por haberse declarado en contra del culto de los ídolos. Fueron azotados con látigos de plomo hasta que expiraron bajo los golpes. Sus restos, recogidos por los cristianos, fueron enterrados en el cementerio de la vía Lavicana, al lado de otros cinco mártires, de profesión escultores, que se habían negado a hacer estatuas de falsos dioses. Las reliquias de todos estos mártires fueron más tarde llevadas a Roma a la iglesia que lleva hoy el nombre de Iglesia de los Cuatro Coronados.

Oración: Haced, os lo suplicamos, oh Dios omnipotente, que honrando la constancia de vuestros gloriosos mártires en confesar vuestro Nombre, experimentemos los efectos de su caritativa intercesión ante Vos. Por J. C. N. S.

En Roma, en la vía Lavicana, a tres millas de la ciudad, el suplicio de los santos Mártires Claudio, Nicóstrato, Sinforiano, Castorio y Simplicio, que, echados primero a la cárcel y luego despedazados con escorpiones, no pudiendo ser apartados de la fe de Cristo, de orden del Emperador Diocleciano fueron precipitados en el río.

En Roma también, san Diosdado I, Papa, el cual fue de tanto poder para con Dios, que sanó de la lepra a un leproso con sólo besarle.

En la aldea de Blexen, junto alrío Weser, en Alemania, san Willehad, que fue el primer Obispo de la ciudad de Brema; y, junto con san Bonifacio, cuyo discípulo era, propagó el Evangelio en Frisia y Sajorna.

En Soissons de Francia, san Godefrido, Obispo de Amiens, varón de gran santidad.

En Verdún de Francia, san Mauro, Obispo y Confesor.

En Tours de Francia, san Claro, Presbítero, cuyo epitafio escribió san Paulino.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.