9 noviembre

Dedicación de la Archibasílica del Santísimo Salvador, (San Juan de Letrán)

«Jesús dijo a los que vendían palomas [en el templo]: Quitad eso de aquí, y no queráis hacer de la casa de mi Padre una casa de tráfico» (Mateo 6,4).

En Roma, en Letrán, la Dedicación de la Basílica del santísimo Salvador (San Juan de Letrán), que es madre y cabeza de todas las Iglesias de la Ciudad y del Orbe.

Constantino el Grande, después de su victoria sobre Majencio, se declaró protector de los cristianos e hizo edificar un gran número de iglesias. La más célebre es la Basílica del Santísimo Salvadoredificada sobre el emplazamiento del antiguo palacio de Letrán.Hizo levantar, en ella, para que sirviese de baptisterio, una capilla dedicada a San Juan Bautista. La gran devoción que se tenía a esta capilla hizo perder a la iglesia, insensiblemente, su primer nombre, y no se la conoció después sino con el nombre de San Juan de Letrán. Allí fue donde residieron los Papas hasta Gregorio IX, muerto en 1241, y esta iglesia ha conservado siempre la preeminencia sobre todos los santuarios de la cristiandad. La fiesta de hoy ha sido establecida en memoria de su consagración.

Oración: Oh Dios, que todos los años renováis para nosotros el día en que este santo templo fue consagrado y nos dais salud para asistir a vuestros santos misterios, escuchad las plegarias de vuestro pueblo, y a todos los que vienen a este templo a implorar vuestros favores, concededles el gozo de ver cumplidos sus votos. Por J. C. N. S.

En Amasea del Ponto, el triunfo de san Teodoro, soldado, el cual, en tiempo del Emperador Maximiano, fue por la confesión de Cristo reciamente azotado y encerrado en una cárcel; después fue consolado por el Señor, que se le apareció y animó a pelear constante y varonilmente; por último, suspendido en el potro y desgarrado con uñas aceradas hasta vérsele las entrañas, le quemaron sobre brasas encendidas. San Gregorio Niceno celebró sus alabanzas en un excelente panegírico.

En Tyana de Capadocia, el martirio de san Orestes, en tiempo del Emperador Diocleciano.

En Salónica, san Alejandro, Mártir, imperando Maximiano.

En Bourgues de Aquitania, san Ursino, Confesor, que, ordenado en Roma por los sucesores de los Apóstoles, fue nombrado primer Obispo de aquella ciudad.

En Nápoles de Campania, san Agripino, Obispo, ilustre en milagros.

En Constantinopla, las santas Vírgenes Eustolia Romana y Sópatra, hija del Emperador Mauricio.

En Beirout de Siria, la conmemoración de la Imagen del Salvador, la cual, crucificada por los Judíos, derramó tan copiosa sangre, que se distribuyó con abundancia por las Iglesias de Oriente y Occidente.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.