Día duodécimo


Oración preparatoria

¡Oh Sangre preciosa de Jesús!, precio infinito del rescate de la humanidad pecadora, bebida y lavatorio de nuestras almas, que protegéis continuamente la causa de los hombres ante el trono de la suprema Misericordia, os adoro profundamente, y quisiera, en cuanto me fuere posible, resarciros de las injurias y ultrajes que recibís continuamente de los hombres, especialmente de aquellos que se atreven temerariamente a blasfemar contra Vos. ¿Y quién no bendecirá esta Sangre de valor infinito? ¿Quién no se sentirá inflamado de amor a Jesús, que la derrama? ¿Qué sería de mí si no hubiese sido rescatado por esta Sangre divina? ¿Quién ha sacado de las venas de mi Señor hasta la última gota? ¡Ah! Ha sido ciertamente el amor.¡Oh, amor inmenso, que nos has dado este tan saludable bálsamo!¡Oh bálsamo inapreciable, brotado del manantial de un inmenso amor! ¡Ah! Haced que todos los corazones y todas las lenguas os puedan alabar, ensalzar y dar gracias, ahora y por siempre. Amén.

Los siete ofrecimientos de la Preciosa Sangre

1. Padre Eterno, te ofrecemos la Sangre Preciosa de Jesús, derramada en la cruz y presentada en sacrificio cada día sobre el altar: Por la gloria de tu santo nombre, por la venida de tu Reino, y por la salvación de toda la humanidad.

V/: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
R/: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos y los siglos. Amén.
V/: Sin cesar alabemos y demos gracias a Jesús.
R/: Que nos ha redimido con su Sangre.

2. Padre Eterno, te ofrecemos la Sangre Preciosa de Jesús, derramada en la cruz, y presentada en sacrificio cada día sobre el altar: Por el crecimiento de la Iglesia, por el Sumo Pontífice Benedicto XVI, por los obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y por la santificación de todo el pueblo de Dios.

V/: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
R/: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos y los siglos. Amén.
V/: Sin cesar alabemos y demos gracias a Jesús.
R/: Que nos ha redimido con su Sangre.

3. Padre Eterno, te ofrecemos la Sangre Preciosa de Jesús, derramada en la cruz, presentada en sacrificio cada día sobre el altar: Por la conversión de los pecadores, por la dócil aceptación de tu Palabra y por la unidad de todos los cristianos.

V/: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
R/: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos y los siglos. Amén.
V/: Sin cesar alabemos y demos gracias a Jesús.
R/: Que nos ha redimido con su Sangre.

4. Padre Eterno, te ofrecemos la Sangre Preciosa de Jesús, derramada en la cruz y presentada en sacrificio cada día sobre el altar: Por las autoridades civiles, por las buenas costumbres públicas y por la paz y justicia entre los pueblos.

V/: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
R/: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos y los siglos. Amén.
V/: Sin cesar alabemos y demos gracias a Jesús.
R/: Que nos ha redimido con su Sangre.

5. Padre Eterno, te ofrecemos la Sangre Preciosa de Jesús, derramada en la cruz y presentada en sacrificio cada día sobre el altar: Por la santificación del trabajo y del dolor, por los pobres, los enfermos, los afligidos y por los que se han encomendado en nuestras oraciones.

V/: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
R/: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos y los siglos. Amén.
V/: Sin cesar alabemos y demos gracias a Jesús.
R/: Que nos ha redimido con su Sangre.

6. Padre Eterno, te ofrecemos la Sangre Preciosa de Jesús, derramada en la cruz y presentada en sacrificio cada día sobre el altar: Por todos los hoy han de morir, por las almas que esperan en Purgatorio y por nuestra unión con Cristo en su gloria.

V/: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
R/: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos y los siglos. Amén.
V/: Sin cesar alabemos y demos gracias a Jesús.
R/: Que nos ha redimido con su Sangre.

7. Padre Eterno, te ofrecemos la Sangre Preciosa de Jesús, derramada en la cruz y presentada en sacrificio cada día sobre el altar: Por nuestras necesidades espirituales y temporales, y por las de nuestros parientes, bienhechores, amigos y enemigos.

V/: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
R/: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos y los siglos. Amén.
V/: Sin cesar alabemos y demos gracias a Jesús.
R/: Que nos ha redimido con su Sangre.

V/:¡Gloria a la Sangre de Jesús!
R/: ¡Ahora y siempre!

Mensaje de cada día

TERCER MENSAJE DE LA SEPTIMA HORA

EL NIVEL DE LA CONCENTRACION

4 de Julio de 2002

En mi oración durante esta hora, tuve una visión de un santo que descendía de la nube. Se acercó, y dijo con calma: “La paz que esté contigo, amigo mío. Soy tu hermano y apóstol, Judas. He venido para enseñarte el segundo nivel entre los seis niveles dorados de la paz. Este es el Nivel de la Concentración. Cómo deseo que crezcas de modo que puedas alcanzar este nivel y aún más alto. Este nivel es mayor que el primer nivel, que es el nivel del silencio de la boca. Donde termina el primer nivel, comienza el segundo nivel.

Amigos del Dios Vivo, este nivel de perfección es el nivel más difícil de alcanzar. Llegado el momento en que alcancen este nivel, resultará fácil alcanzar todos los niveles, si lo desean. Veremos este nivel desde la perspectiva de la oración, porque el nivel de tu oración determina tu relación espiritual con Dios; que es tu nivel espiritual.

Pequeños amigos del Dios vivo, sepan hoy que hay una demarcación entre la boca y el alma, el alma y los sentidos, y la boca y los sentidos. Yo estoy aquí para revelarles únicamente el primero, la brecha entre la boca y el alma. Antes de que les revele esta brecha, aprenderán lo que es la concentración.

La concentración es la unión de la boca y el alma, o la unión del alma y los sentidos, y/o la unión de la boca y los sentidos para alcanzar una meta. Esta meta pudiera ser positiva o negativa. Es positiva si alcanza fines santos; o negativa, si alcanza fines maléficos. La unión de la boca y los sentidos es una concentración terrena que implica aprendizaje y conocimiento del mundo. La unión del alma y los sentidos es otro nivel de perfección. De manera que les enseñaré la unión de la boca y el alma, que es el segundo nivel de perfección, denominado Concentración en la oración.

La concentración en la oración es el ascenso de la unión de la boca y el alma al seno de la Divina Gracia. Es la relación de esta unión con el Amor Eterno. Es la paz del alma con la boca a la luz del amor. Es el gozo de la boca con el alma en la Paz de Dios.

En el nivel de la Concentración, te encuentras con el Amor de Dios a plenitud por primera vez. Estimado amigo del Dios Vivo, para que puedas alcanzar este nivel debes amar la soledad. Ustedes, los pequeños Lirios de Dios en la tierra deben aprender a evitar el mundo. Yo digo, deben aprender a evitar muchas veces la compañía de los hombres. Aprendan a estar solos. Recójanse y reúnan nuevamente a su alma con su ser. En la oración, esfuércense para recogerse y unir su alma con su boca. Deben dejar sus lugares de distracción y retirarse a un espacio confinado y solitario. Pequeños amigos del Dios Vivo, sacrifíquense mucho para alcanzar este nivel. ¡Oh que soledad tan feliz en la cual Dios habla con amor y conversa con sus amantes! Benditas son las almas que están en soledad con Dios; ellas disfrutan de la mayor felicidad en la tierra.

¡Oh que amargos los sufrimientos de un alma que está atada al mundo! Vean cuán inquieta es el alma. Vean cómo el abrazador viento del miedo tortura al alma. Vengan, oh almas amantes, y descansen en la paz de la soledad con Dios. Pequeños amigos, desprendan su alma que se aferra servilmente a la riqueza, a su madre, a su padre, a su hermana, a su hermano, a su esposa, a su esposo y fíjenla a las cosas del Cielo.

Estén en paz con todos, amen a sus enemigos y oren por ellos. No sean esclavos de los milagros; más bien sean consoladores de Jesucristo Agonizante.

Finalmente, yo les digo, aprendan a pasar tiempo con el único que los ama. Yo digo que pasen tiempo con Jesús en la Sagrada Eucaristía, Él, que vive en su alma. Que Jesús, que me envió, les conceda todas las gracias que necesitan para alcanzar este nivel. Que Él los bendiga.”

Inmediatamente, él desapareció. Luego apareció Jesucristo Agonizante, que calmadamente dijo: “Han escuchado a Mi hijo, el sabio sabrá que esto exige crecimiento. Pero los tontos dirán a sus almas: es imposible hacer todas estas cosas. Todos los que aprendan y crezcan gozarán de Mi Reino de Paz en sus almas. Pero quienes no estén dispuestos a cambiar, e incluso entorpezcan el crecimiento de Mis amados sufrirán la ausencia de Mi presencia.

Vendrán tiempos en que su orgullo ya no les ayude, y entonces verán su vacío.

“Les bendigo a todos en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, Amén.” Inmediatamente la visión terminó.

Oración a la Preciosa Sangre

Señor Jesucristo, que nos redimiste con tu Sangre Preciosa, te adoramos y te bendecimos. Te damos gracias por el don de tu Sangre, que con amor eterno ofreciste hasta la última gota para hacernos partícipes de la vida divina. La Sangre que derramaste por nuestra redención nos purifique del pecado y nos salve de los engaños del maligno. La Sangre de la Nueva Alianza, nuestra bebida en el sacrificio eucarístico, nos una a Dios y entre nosotros en el amor, la paz y el respeto a cada persona, especialmente a los pobres. Sangre de vida, de unidad y de paz misterio de amor y fuente de gracia, embriaga nuestros corazones con el Espíritu Santo. Acepta, Señor, nuestra vida unida al ofrecimiento de tu Sangre, para que podamos completar en nosotros lo que falta a tu pasión para el bien de la Iglesia y la redención del mundo.Señor Jesucristo, haz que todos los pueblos te puedan bendecir y agradecer aquí en la tierra y en la Gloria de los cielos, con el canto de alabanza: “Nos has redimido, Señor, con tu Sangre. Y nos has hecho un Reino para nuestro Dios”. Amén.

Coronilla de la Preciosa Sangre

Por la Señal de la Santa Cruz…

Himno:
Preciosísima Sangre de Jesucristo
Preciosísima Sangre, salva al mundo.

Invocación al Espíritu Santo:
¡Ven, Espíritu Santo! Llena los corazones de Tus fieles y enciende en ellos el Fuego de Tu Amor.
V: Envía Tu Espíritu y ellos serán creados.
R: Y renovarás la faz de la Tierra.

Oremos: ¡Oh, Dios, que has instruido los corazones de Tus fieles con la Luz del Espíritu Santo! Concédenos, por el mismo Espíritu, la verdadera Sabiduría y el gozo eterno de Sus Divinos Consuelos. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Creo en Dios, Padre Todopoderoso…

(Inclinando la cabeza)
¡Que la Preciosa Sangre que brota de la Sagrada Cabeza de Nuestro Señor Jesucristo, Templo de la Divina Sabiduría, Tabernáculo del Divino Conocimiento, y Luz del Cielo y de la Tierra, nos cubra ahora y por siempre! Amén.

V: ¡Oh, Preciosísima Sangre de Jesucristo!
R: ¡Sana las Heridas del Sacratísimo Corazón de Jesús!

Padre Nuestro y tres Ave Marías.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…

(Inclinando la cabeza)
¡Que la Preciosa Sangre que brota de la Sagrada Cabeza de Nuestro Señor Jesucristo, Templo de la Divina Sabiduría, Tabernáculo del Divino Conocimiento, y Luz del Cielo y de la Tierra, nos cubra ahora y por siempre! Amén.

1º MISTERIO
La Mano Derecha de Nuestro Señor Jesús es Clavada
(Pausa para breve meditación)

Oración: ¡Por la Preciosa Llaga de Tu Mano derecha, y por el Dolor causado por el clavo que la atravesó, la Sangre Preciosa que brota de ella, salve a los pecadores del mundo entero y convierta a muchas almas! Amén.

V: ¡Oh, Preciosísima Sangre de Jesucristo!
R: ¡Sana las Heridas del Sacratísimo Corazón de Jesús!

Padre Nuestro y Ave María.

Se repite DOCE VECES:
V: ¡Sangre Preciosa de Jesucristo!
R: ¡Sálvanos a nosotros y al mundo entero!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…

(Inclinando la cabeza)
¡Que la Preciosa Sangre que brota de la Sagrada Cabeza de nuestro Señor Jesucristo, Templo de la Divina Sabiduría, Tabernáculo del Divino Conocimiento, y Luz del Cielo y de la Tierra, nos cubra ahora y por siempre! Amén.

2º MISTERIO
La Mano Izquierda de Nuestro Señor Jesús es Clavada
(Pausa para breve meditación)

Oración: ¡Por la Preciosa Llaga de Tu Mano izquierda, y por el Dolor causado por el clavo que la atravesó, la Sangre Preciosa que brota de ella, salve a las Almas del Purgatorio y proteja a los moribundos de los ataques de los espíritus infernales! Amén.

V: ¡Oh, Preciosísima Sangre de Jesucristo!
R: ¡Sana las Heridas del Sacratísimo Corazón de Jesús!

Padre Nuestro y Ave María.

Se repite DOCE VECES:
V: ¡Sangre Preciosa de Jesucristo!
R: ¡Sálvanos a nosotros y al mundo entero!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…

(Inclinando la cabeza)
¡Que la Preciosa Sangre que brota de la Sagrada Cabeza de nuestro Señor Jesucristo, Templo de la Divina Sabiduría, Tabernáculo del Divino Conocimiento, y Luz del Cielo y de la Tierra, nos cubra ahora y por siempre! Amén.

3º MISTERIO
El Pie Derecho de Nuestro Señor Jesús es Clavado
(Pausa para breve meditación)

Oración: ¡Por la Preciosa Llaga de Tu Pie derecho, y por el Dolor causado por el clavo que lo atravesó, la Sangre Preciosa que brota de ella, cubra los cimientos de la Iglesia Católica contra los planes del reino oculto y de los hombres malignos! Amén.

V: ¡Oh, Preciosísima Sangre de Jesucristo!
R: ¡Sana las Heridas del Sacratísimo Corazón de Jesús!

Padre Nuestro y Ave María.

Se repite DOCE VECES:
V: ¡Sangre Preciosa de Jesucristo!
R: ¡Sálvanos a nosotros y al mundo entero!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…

(Inclinando la cabeza)
¡Que la Preciosa Sangre que brota de la Sagrada Cabeza de nuestro Señor Jesucristo, Templo de la Divina Sabiduría, Tabernáculo del Divino Conocimiento, y Luz del Cielo y de la Tierra, nos cubra ahora y por siempre! Amén.

4º MISTERIO
El Pie Izquierdo de Nuestro Señor Jesús es Clavado
(Pausa para breve meditación)

Oración: ¡Por la Preciosa Llaga de Tu Pie izquierdo, y por el Dolor causado por el clavo que lo atravesó, la Sangre Preciosa que brota de ella, nos proteja en todos nuestros caminos, de los planes y ataques de los espíritus malignos, y de sus agentes! Amén.

V: ¡Oh, Preciosísima Sangre de Jesucristo!
R: ¡Sana las Heridas del Sacratísimo Corazón de Jesús!

Padre Nuestro y Ave María.

Se repite DOCE VECES:
V: ¡Sangre Preciosa de Jesucristo!
R: ¡Sálvanos a nosotros y al mundo entero!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…

(Inclinando la cabeza)
¡Que la Preciosa Sangre que brota de la Sagrada Cabeza de nuestro Señor Jesucristo, Templo de la Divina Sabiduría, Tabernáculo del Divino Conocimiento, y Luz del Cielo y de la Tierra, nos cubra ahora y por siempre! Amén.

5º MISTERIO
El Sagrado Costado de Nuestro Señor Jesús es Traspasado
(Pausa para breve meditación)

Oración: ¡Por la Preciosa Llaga de Tu Sagrado Costado, y por el Dolor causado por la lanza que lo atravesó, la Preciosa Sangre y Agua que brotan de ella, sane a los enfermos, resucite a los muertos, solucione nuestros problemas presentes, y nos enseñe el camino hacia nuestro Dios, para la gloria eterna! Amén.

V: ¡Oh, Preciosísima Sangre de Jesucristo!
R: ¡Sana las Heridas del Sacratísimo Corazón de Jesús!

Padre Nuestro y Ave María.

Se repite DOCE VECES:
V: ¡Sangre Preciosa de Jesucristo!
R: ¡Sálvanos a nosotros y al mundo entero!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…

(Inclinando la cabeza)
¡Que la Preciosa Sangre que brota de la Sagrada Cabeza de nuestro Señor Jesucristo, Templo de la Divina Sabiduría, Tabernáculo del Divino Conocimiento, y Luz del Cielo y de la Tierra, nos cubra ahora y por siempre! Amén.

En las tres últimas cuentas del Rosario se reza:
V: ¡Oh, Preciosísima Sangre de Jesucristo
R: ¡Sana las Heridas del Sacratísimo Corazón de Jesús! (TRES VECES).

Una Salve a la Santísima Virgen por la conversión de todos nosotros, pecadores:
¡Dios Te Salve, Reina y Madre!…

Oración: ¡Oh, Preciosísima Sangre de Jesucristo! Te honramos, Te alabamos y Te adoramos por Tu obra de Eterna Alianza que trae paz a la humanidad. Sana las Heridas del Sacratísimo Corazón de Jesús, consuela al Padre Todopoderoso en Su Trono, y lava los pecados del mundo entero. Que todos Te reverencien, ¡oh, Preciosa Sangre!, ten Misericordia. Amén.

Sacratísimo Corazón de Jesús, Ten Misericordia de nosotros.
Inmaculado Corazón de María,
San José, Esposo de la Virgen María,
Santos Pedro y Pablo,
San Juan, al pie de la Cruz,
Santa María Magdalena,
Todos los ejércitos de oración e inter cesores en el Cielo,
Todos los grandes Santos y Santas de Nuestro Señor,
Todas las Huestes Celestiales, Legión Angélica de María,

Letanías de la Preciosa Sangre

Señor, ten piedad de nosotros
Cristo, ten piedad de nosotros
Señor, ten piedad de nosotros
Cristo óyenos, Cristo óyenos
Cristo escúchanos, Cristo escúchanos

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros
Dios Hijo redentor del mundo,
Dios Espíritu Santo,
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios

Sangre de Cristo, unigénito del Padre eterno: Sálvanos.
Sangre de Cristo, Verbo de Dios encarnado:
Sangre de Cristo, del Nuevo y eterno Testamento:
Sangre de Cristo, que corrió hasta la tierra en la agonía:
Sangre de Cristo, vertida copiosamente en la flagelación:
Sangre de Cristo, que manó en la coronación de espinas:
Sangre de Cristo, derramada en la cruz:
Sangre de Cristo, precio de nuestra salvación:
Sangre de Cristo, sin la cual no hay perdón:
Sangre de Cristo, bebida y purificación en la Eucaristía:
Sangre de Cristo, río de misericordia:
Sangre de Cristo, vencedora de los demonios:
Sangre de Cristo, fortaleza de los mártires:
Sangre de Cristo, virtud de los confesores:
Sangre de Cristo, germen de vírgenes:
Sangre de Cristo, fuerza de los que están en peligro:
Sangre de Cristo, descanso de los que trabajan:
Sangre de Cristo, consuelo en el llanto:
Sangre de Cristo, esperanza de los penitentes:
Sangre de Cristo, alivio de los moribundos:
Sangre de Cristo, paz y dulzura de los corazones:
Sangre de Cristo, prenda de vida eterna:
Sangre de Cristo, que libras las almas del Purgatorio:
Sangre de Cristo, dignísima de todo honor y gloria:

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
perdónanos, Señor.

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
escúchanos, Señor.

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.

Nos has redimido, Señor, con tu Sangre:
Y nos has hecho un Reino para nuestro Dios

Oremos: Dios Eterno y Todopoderoso que constituíste a tu hijo único Redentor del mundo, y que quisiste ser apaciguado por su sangre, haz que venerando el precio de nuestra salvación y estando protegidos por él sobre la tierra contra los males de esta vida, recojamos la recompensa eterna en el Cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor.Amén.

CONSAGRACIÓN A LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE JESUCRISTO

Consciente de mi nada y de Tu Sublimidad, Misericordioso Salvador, me postro a Tus Pies, y Te agradezco por las innumerables pruebas de Tu Gracia que has derramado hacia mí, ingrata criatura; y especialmente Te agradezco por haberme liberado, mediante Tu Sangre Preciosa, del poder destructor de Satanás. En presencia de mi querida Madre, María, de mi Ángel Custodio, de mis Santos Patronos, y de toda la Corte Celestial, me Consagro voluntariamente con corazón sincero, ¡oh, queridísimo Jesús!, a Tu Preciosa Sangre, por la cual has redimido al mundo del pecado, de la muerte y del infierno.Te prometo, con la ayuda de Tu Gracia, y con mi mayor empeño, promover y propagar la Devoción a Tu Preciosísima Sangre, Precio de nuestra Redención, a fin de que Tu Sangre Adorable sea honrada y glorificada por todos. De esta manera, deseo reparar mi deslealtad hacia Tu Preciosa Sangre de Amor, y compensarte por las muchas profanaciones que los hombres cometen en contra del Admirable Precio de su Salvación.

¡Oh! Si mis propios pecados, mi frialdad y todos los actos irrespetuosos que he cometido contra Ti, ¡oh, Santa y Preciosa Sangre!, pudieran ser borrados. He aquí, querido Jesús, que Te ofrezco el Amor, el Honor y la Adoración que Tu Santísima Madre, Tus fieles Discípulos y todos los Santos han ofrecido a Tu Sangre Preciosa. Te pido que olvides mi falta de fe y frialdad en el pasado, y que perdones a todos los que Te han ofendido.

¡Oh, Divino Salvador! Rocíame a mí y a todos los hombres, con Tu Preciosa Sangre, a fin de que Te amemos, ¡oh, Amor Crucificado!, de ahora en adelante, con todo nuestro corazón, y que dignamente honremos el Precio de nuestra Salvación. Amén.