Día vigésimo


Oración preparatoria

¡Oh Sangre preciosa de Jesús!, precio infinito del rescate de la humanidad pecadora, bebida y lavatorio de nuestras almas, que protegéis continuamente la causa de los hombres ante el trono de la suprema Misericordia, os adoro profundamente, y quisiera, en cuanto me fuere posible, resarciros de las injurias y ultrajes que recibís continuamente de los hombres, especialmente de aquellos que se atreven temerariamente a blasfemar contra Vos. ¿Y quién no bendecirá esta Sangre de valor infinito? ¿Quién no se sentirá inflamado de amor a Jesús, que la derrama? ¿Qué sería de mí si no hubiese sido rescatado por esta Sangre divina? ¿Quién ha sacado de las venas de mi Señor hasta la última gota? ¡Ah! Ha sido ciertamente el amor.¡Oh, amor inmenso, que nos has dado este tan saludable bálsamo!¡Oh bálsamo inapreciable, brotado del manantial de un inmenso amor! ¡Ah! Haced que todos los corazones y todas las lenguas os puedan alabar, ensalzar y dar gracias, ahora y por siempre. Amén.

Los siete ofrecimientos de la Preciosa Sangre

1. Padre Eterno, te ofrecemos la Sangre Preciosa de Jesús, derramada en la cruz y presentada en sacrificio cada día sobre el altar: Por la gloria de tu santo nombre, por la venida de tu Reino, y por la salvación de toda la humanidad.

V/: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
R/: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos y los siglos. Amén.
V/: Sin cesar alabemos y demos gracias a Jesús.
R/: Que nos ha redimido con su Sangre.

2. Padre Eterno, te ofrecemos la Sangre Preciosa de Jesús, derramada en la cruz, y presentada en sacrificio cada día sobre el altar: Por el crecimiento de la Iglesia, por el Sumo Pontífice Benedicto XVI, por los obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y por la santificación de todo el pueblo de Dios.

V/: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
R/: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos y los siglos. Amén.
V/: Sin cesar alabemos y demos gracias a Jesús.
R/: Que nos ha redimido con su Sangre.

3. Padre Eterno, te ofrecemos la Sangre Preciosa de Jesús, derramada en la cruz, presentada en sacrificio cada día sobre el altar: Por la conversión de los pecadores, por la dócil aceptación de tu Palabra y por la unidad de todos los cristianos.

V/: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
R/: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos y los siglos. Amén.
V/: Sin cesar alabemos y demos gracias a Jesús.
R/: Que nos ha redimido con su Sangre.

4. Padre Eterno, te ofrecemos la Sangre Preciosa de Jesús, derramada en la cruz y presentada en sacrificio cada día sobre el altar: Por las autoridades civiles, por las buenas costumbres públicas y por la paz y justicia entre los pueblos.

V/: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
R/: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos y los siglos. Amén.
V/: Sin cesar alabemos y demos gracias a Jesús.
R/: Que nos ha redimido con su Sangre.

5. Padre Eterno, te ofrecemos la Sangre Preciosa de Jesús, derramada en la cruz y presentada en sacrificio cada día sobre el altar: Por la santificación del trabajo y del dolor, por los pobres, los enfermos, los afligidos y por los que se han encomendado en nuestras oraciones.

V/: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
R/: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos y los siglos. Amén.
V/: Sin cesar alabemos y demos gracias a Jesús.
R/: Que nos ha redimido con su Sangre.

6. Padre Eterno, te ofrecemos la Sangre Preciosa de Jesús, derramada en la cruz y presentada en sacrificio cada día sobre el altar: Por todos los hoy han de morir, por las almas que esperan en Purgatorio y por nuestra unión con Cristo en su gloria.

V/: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
R/: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos y los siglos. Amén.
V/: Sin cesar alabemos y demos gracias a Jesús.
R/: Que nos ha redimido con su Sangre.

7. Padre Eterno, te ofrecemos la Sangre Preciosa de Jesús, derramada en la cruz y presentada en sacrificio cada día sobre el altar: Por nuestras necesidades espirituales y temporales, y por las de nuestros parientes, bienhechores, amigos y enemigos.

V/: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
R/: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos y los siglos. Amén.
V/: Sin cesar alabemos y demos gracias a Jesús.
R/: Que nos ha redimido con su Sangre.

V/:¡Gloria a la Sangre de Jesús!
R/: ¡Ahora y siempre!

Mensaje de cada día

Tercera Novena de doce días,

por el Nuevo Israel, Julio, 20-31

Día 1 – 20 de Julio de 1997

En el primer día de la tercera Novena, en una visión, Bernabé vio la Santa Faz de Jesús en una nube. Él tenía una Corona de Espinas en Su Cabeza y Su Preciosa Sangre fluía constantemente de Sus Heridas. En la misma nube estaba un pequeño Querubín rezando, consolando y adorando al Agonizante Jesucristo. Mientras él estaba mirando,
la Sangre de la Sagrada Cabeza de Nuestro Señor goteaba espiritualmente sobre la cabeza de Bernabé. Nuestro Señor dijo a Bernabé:

“Hijo Mío, escucha, esfuérzate en registrar estas Palabras.”

Bernabé entonces vio a su grupo de oración y a un gran número de personas que se unían a ellos en adoración al Agonizante Jesucristo. Ellos fueron rodeados por una multitud de Ángeles durante su adoración. A medida que invocaban la Preciosa Sangre, la Sangre goteaba sobre ellos desde la Sagrada Cabeza de Jesús. Entonces Nuestro Señor habló:

“Hijos Míos, sois bienvenidos a esta gran Novena. Que la Paz del Cielo esté con vosotros. Hoy, el Cielo está feliz de veros adorar la Preciosísima Sangre de vuestra salvación. Ellos se unen a vosotros en la oración. Ellos permanecerán con vosotros en esta adoración. Que todos los hombres gocen de este gran privilegio.

Escuchad, hijos Míos, esta gran Novena no es para charlatanes, sino para Mis humildes devotos que se mantienen en la fe, esperando por el regreso de su Maestro. Mis hijos, este llamado no es para los chismosos. Os digo, este llamado es para Mis pacientes devotos que harán conocer esta Devoción al mundo.

Yo os aviso a vosotros, a todo Mi pueblo, no habléis sobre esta Devoción por ahora. No la prediquéis a nadie porque no la podéis explicar ahora. Incluso Mi primer apóstol de esta Devoción no puede hablar mucho sobre ella. Uníos a la Novena. Todos los que cumplan con esta gran Novena tendrán el poder de predicar y de hablar sobre ella al mundo. Hijos, sabed hoy que este llamado es para una vida santa. El objetivo de esta Devoción no es la revelación, sino para enseñar al mundo cómo rezar. Doy esta pequeña revelación para enseñar al mundo cómo rezar. Yo os doy esta pequeña revelación sólo para que vuestros corazones se vuelvan a Mí. Yo la hice para que creáis y salvéis vuestras vidas…

Hijos Míos, Yo llamo a todos los hombres, como llamaba a los israelitas en el pasado. Yo escogí esta Devoción como escogí a Israel, Mi hijo, para ser grande. Ellos eran débiles, pero Yo los hice fuertes; ellos eran pocos, pero su número aumentó. Ellos fueron los que salvé de Egipto a través de la sangre de animales. Yo los conduje por muchos años en el desierto hasta que alcanzaron la Tierra Prometida, después de derrotar a muchas naciones. Del mismo modo, Yo escogí este grupo, aparte de muchas Devociones en Mi Santa Iglesia, para ser el nuevo Israel que será redimido por Mi Preciosa Sangre. Os digo, Mi Sangre Preciosa os salvará. ¡Honradla!

Todos los que devotamente invocan Mi Preciosa Sangre serán salvados. Ellos Me adorarán, comerán y beberán Conmigo, en el Banquete de alegría, después de la gran tribulación. No entenderán estas Palabras aquellos que viven la vida de la carne. Sólo el hombre espiritual oirá estas Palabras y las entenderá. Rezad y dejad que Mi Espíritu abra vuestro corazón para que entendáis.

Hijos Míos, la grandeza de esta Devoción vendrá después que venga esta purificación, cuando todos los hombres que sean salvados reconocerán el valor del precio de su salvación y Me adorarán. Antes de que llegue el gran Día, Yo os enseñaré muchas grandes oraciones y cantos. Yo permitiré que Mi Ángel os revele y enseñe Oraciones Celestiales. A través de estas Oraciones, la nueva Jerusalén Me adorará. Hijos Míos, no lleguéis como vino el pueblo de Israel. No os neguéis a oírle hablar desde el Cielo. Si os negáis, no os salvaréis. Leed Hebreos 12: 12-29. Leedlo
ahora y entended el significado. Leed 1 Corintios 10: 1-19. Leed y meditad, luego corred por vuestras vidas.

Este camino es un camino desértico, todos aquellos que lo sigan tendrán fe. Conservad este ambiente de silencio desde las 8:00 pm. El Cielo estará adorándome durante esta hora. Guardad esta Hora Santa. Hijos Míos, cualquiera que se duerma, que llegue tarde y no venga a rezar no se unirá a esta Novena si ellos vienen. Mi cólera los ahuyentará. Que no se unan más a esta Novena. Que se queden únicamente Mis fieles. Yo tengo algo grande que enseñaros. Responded a este llamado con gozo.

Mi Sangre Preciosa os salvará. Os bendigo a todos.”

La visión finalizó y una Mano apareció de la nube y tocó a Bernabé en la frente. Él se levantó y las Palabras de la visión regresaron a su memoria.

Oración a la Preciosa Sangre

Señor Jesucristo, que nos redimiste con tu Sangre Preciosa, te adoramos y te bendecimos. Te damos gracias por el don de tu Sangre, que con amor eterno ofreciste hasta la última gota para hacernos partícipes de la vida divina. La Sangre que derramaste por nuestra redención nos purifique del pecado y nos salve de los engaños del maligno. La Sangre de la Nueva Alianza, nuestra bebida en el sacrificio eucarístico, nos una a Dios y entre nosotros en el amor, la paz y el respeto a cada persona, especialmente a los pobres. Sangre de vida, de unidad y de paz misterio de amor y fuente de gracia, embriaga nuestros corazones con el Espíritu Santo. Acepta, Señor, nuestra vida unida al ofrecimiento de tu Sangre, para que podamos completar en nosotros lo que falta a tu pasión para el bien de la Iglesia y la redención del mundo.Señor Jesucristo, haz que todos los pueblos te puedan bendecir y agradecer aquí en la tierra y en la Gloria de los cielos, con el canto de alabanza: “Nos has redimido, Señor, con tu Sangre. Y nos has hecho un Reino para nuestro Dios”. Amén.

Coronilla de la Preciosa Sangre

Por la Señal de la Santa Cruz…

Himno:
Preciosísima Sangre de Jesucristo
Preciosísima Sangre, salva al mundo.

Invocación al Espíritu Santo:
¡Ven, Espíritu Santo! Llena los corazones de Tus fieles y enciende en ellos el Fuego de Tu Amor.
V: Envía Tu Espíritu y ellos serán creados.
R: Y renovarás la faz de la Tierra.

Oremos: ¡Oh, Dios, que has instruido los corazones de Tus fieles con la Luz del Espíritu Santo! Concédenos, por el mismo Espíritu, la verdadera Sabiduría y el gozo eterno de Sus Divinos Consuelos. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Creo en Dios, Padre Todopoderoso…

(Inclinando la cabeza)
¡Que la Preciosa Sangre que brota de la Sagrada Cabeza de Nuestro Señor Jesucristo, Templo de la Divina Sabiduría, Tabernáculo del Divino Conocimiento, y Luz del Cielo y de la Tierra, nos cubra ahora y por siempre! Amén.

V: ¡Oh, Preciosísima Sangre de Jesucristo!
R: ¡Sana las Heridas del Sacratísimo Corazón de Jesús!

Padre Nuestro y tres Ave Marías.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…

(Inclinando la cabeza)
¡Que la Preciosa Sangre que brota de la Sagrada Cabeza de Nuestro Señor Jesucristo, Templo de la Divina Sabiduría, Tabernáculo del Divino Conocimiento, y Luz del Cielo y de la Tierra, nos cubra ahora y por siempre! Amén.

1º MISTERIO
La Mano Derecha de Nuestro Señor Jesús es Clavada
(Pausa para breve meditación)

Oración: ¡Por la Preciosa Llaga de Tu Mano derecha, y por el Dolor causado por el clavo que la atravesó, la Sangre Preciosa que brota de ella, salve a los pecadores del mundo entero y convierta a muchas almas! Amén.

V: ¡Oh, Preciosísima Sangre de Jesucristo!
R: ¡Sana las Heridas del Sacratísimo Corazón de Jesús!

Padre Nuestro y Ave María.

Se repite DOCE VECES:
V: ¡Sangre Preciosa de Jesucristo!
R: ¡Sálvanos a nosotros y al mundo entero!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…

(Inclinando la cabeza)
¡Que la Preciosa Sangre que brota de la Sagrada Cabeza de nuestro Señor Jesucristo, Templo de la Divina Sabiduría, Tabernáculo del Divino Conocimiento, y Luz del Cielo y de la Tierra, nos cubra ahora y por siempre! Amén.

2º MISTERIO
La Mano Izquierda de Nuestro Señor Jesús es Clavada
(Pausa para breve meditación)

Oración: ¡Por la Preciosa Llaga de Tu Mano izquierda, y por el Dolor causado por el clavo que la atravesó, la Sangre Preciosa que brota de ella, salve a las Almas del Purgatorio y proteja a los moribundos de los ataques de los espíritus infernales! Amén.

V: ¡Oh, Preciosísima Sangre de Jesucristo!
R: ¡Sana las Heridas del Sacratísimo Corazón de Jesús!

Padre Nuestro y Ave María.

Se repite DOCE VECES:
V: ¡Sangre Preciosa de Jesucristo!
R: ¡Sálvanos a nosotros y al mundo entero!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…

(Inclinando la cabeza)
¡Que la Preciosa Sangre que brota de la Sagrada Cabeza de nuestro Señor Jesucristo, Templo de la Divina Sabiduría, Tabernáculo del Divino Conocimiento, y Luz del Cielo y de la Tierra, nos cubra ahora y por siempre! Amén.

3º MISTERIO
El Pie Derecho de Nuestro Señor Jesús es Clavado
(Pausa para breve meditación)

Oración: ¡Por la Preciosa Llaga de Tu Pie derecho, y por el Dolor causado por el clavo que lo atravesó, la Sangre Preciosa que brota de ella, cubra los cimientos de la Iglesia Católica contra los planes del reino oculto y de los hombres malignos! Amén.

V: ¡Oh, Preciosísima Sangre de Jesucristo!
R: ¡Sana las Heridas del Sacratísimo Corazón de Jesús!

Padre Nuestro y Ave María.

Se repite DOCE VECES:
V: ¡Sangre Preciosa de Jesucristo!
R: ¡Sálvanos a nosotros y al mundo entero!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…

(Inclinando la cabeza)
¡Que la Preciosa Sangre que brota de la Sagrada Cabeza de nuestro Señor Jesucristo, Templo de la Divina Sabiduría, Tabernáculo del Divino Conocimiento, y Luz del Cielo y de la Tierra, nos cubra ahora y por siempre! Amén.

4º MISTERIO
El Pie Izquierdo de Nuestro Señor Jesús es Clavado
(Pausa para breve meditación)

Oración: ¡Por la Preciosa Llaga de Tu Pie izquierdo, y por el Dolor causado por el clavo que lo atravesó, la Sangre Preciosa que brota de ella, nos proteja en todos nuestros caminos, de los planes y ataques de los espíritus malignos, y de sus agentes! Amén.

V: ¡Oh, Preciosísima Sangre de Jesucristo!
R: ¡Sana las Heridas del Sacratísimo Corazón de Jesús!

Padre Nuestro y Ave María.

Se repite DOCE VECES:
V: ¡Sangre Preciosa de Jesucristo!
R: ¡Sálvanos a nosotros y al mundo entero!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…

(Inclinando la cabeza)
¡Que la Preciosa Sangre que brota de la Sagrada Cabeza de nuestro Señor Jesucristo, Templo de la Divina Sabiduría, Tabernáculo del Divino Conocimiento, y Luz del Cielo y de la Tierra, nos cubra ahora y por siempre! Amén.

5º MISTERIO
El Sagrado Costado de Nuestro Señor Jesús es Traspasado
(Pausa para breve meditación)

Oración: ¡Por la Preciosa Llaga de Tu Sagrado Costado, y por el Dolor causado por la lanza que lo atravesó, la Preciosa Sangre y Agua que brotan de ella, sane a los enfermos, resucite a los muertos, solucione nuestros problemas presentes, y nos enseñe el camino hacia nuestro Dios, para la gloria eterna! Amén.

V: ¡Oh, Preciosísima Sangre de Jesucristo!
R: ¡Sana las Heridas del Sacratísimo Corazón de Jesús!

Padre Nuestro y Ave María.

Se repite DOCE VECES:
V: ¡Sangre Preciosa de Jesucristo!
R: ¡Sálvanos a nosotros y al mundo entero!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…

(Inclinando la cabeza)
¡Que la Preciosa Sangre que brota de la Sagrada Cabeza de nuestro Señor Jesucristo, Templo de la Divina Sabiduría, Tabernáculo del Divino Conocimiento, y Luz del Cielo y de la Tierra, nos cubra ahora y por siempre! Amén.

En las tres últimas cuentas del Rosario se reza:
V: ¡Oh, Preciosísima Sangre de Jesucristo
R: ¡Sana las Heridas del Sacratísimo Corazón de Jesús! (TRES VECES).

Una Salve a la Santísima Virgen por la conversión de todos nosotros, pecadores:
¡Dios Te Salve, Reina y Madre!…

Oración: ¡Oh, Preciosísima Sangre de Jesucristo! Te honramos, Te alabamos y Te adoramos por Tu obra de Eterna Alianza que trae paz a la humanidad. Sana las Heridas del Sacratísimo Corazón de Jesús, consuela al Padre Todopoderoso en Su Trono, y lava los pecados del mundo entero. Que todos Te reverencien, ¡oh, Preciosa Sangre!, ten Misericordia. Amén.

Sacratísimo Corazón de Jesús, Ten Misericordia de nosotros.
Inmaculado Corazón de María,
San José, Esposo de la Virgen María,
Santos Pedro y Pablo,
San Juan, al pie de la Cruz,
Santa María Magdalena,
Todos los ejércitos de oración e inter cesores en el Cielo,
Todos los grandes Santos y Santas de Nuestro Señor,
Todas las Huestes Celestiales, Legión Angélica de María,

Letanías de la Preciosa Sangre

Señor, ten piedad de nosotros
Cristo, ten piedad de nosotros
Señor, ten piedad de nosotros
Cristo óyenos, Cristo óyenos
Cristo escúchanos, Cristo escúchanos

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros
Dios Hijo redentor del mundo,
Dios Espíritu Santo,
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios

Sangre de Cristo, unigénito del Padre eterno: Sálvanos.
Sangre de Cristo, Verbo de Dios encarnado:
Sangre de Cristo, del Nuevo y eterno Testamento:
Sangre de Cristo, que corrió hasta la tierra en la agonía:
Sangre de Cristo, vertida copiosamente en la flagelación:
Sangre de Cristo, que manó en la coronación de espinas:
Sangre de Cristo, derramada en la cruz:
Sangre de Cristo, precio de nuestra salvación:
Sangre de Cristo, sin la cual no hay perdón:
Sangre de Cristo, bebida y purificación en la Eucaristía:
Sangre de Cristo, río de misericordia:
Sangre de Cristo, vencedora de los demonios:
Sangre de Cristo, fortaleza de los mártires:
Sangre de Cristo, virtud de los confesores:
Sangre de Cristo, germen de vírgenes:
Sangre de Cristo, fuerza de los que están en peligro:
Sangre de Cristo, descanso de los que trabajan:
Sangre de Cristo, consuelo en el llanto:
Sangre de Cristo, esperanza de los penitentes:
Sangre de Cristo, alivio de los moribundos:
Sangre de Cristo, paz y dulzura de los corazones:
Sangre de Cristo, prenda de vida eterna:
Sangre de Cristo, que libras las almas del Purgatorio:
Sangre de Cristo, dignísima de todo honor y gloria:

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
perdónanos, Señor.

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
escúchanos, Señor.

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.

Nos has redimido, Señor, con tu Sangre:
Y nos has hecho un Reino para nuestro Dios

Oremos: Dios Eterno y Todopoderoso que constituíste a tu hijo único Redentor del mundo, y que quisiste ser apaciguado por su sangre, haz que venerando el precio de nuestra salvación y estando protegidos por él sobre la tierra contra los males de esta vida, recojamos la recompensa eterna en el Cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor.Amén.

CONSAGRACIÓN A LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE JESUCRISTO

Consciente de mi nada y de Tu Sublimidad, Misericordioso Salvador, me postro a Tus Pies, y Te agradezco por las innumerables pruebas de Tu Gracia que has derramado hacia mí, ingrata criatura; y especialmente Te agradezco por haberme liberado, mediante Tu Sangre Preciosa, del poder destructor de Satanás. En presencia de mi querida Madre, María, de mi Ángel Custodio, de mis Santos Patronos, y de toda la Corte Celestial, me Consagro voluntariamente con corazón sincero, ¡oh, queridísimo Jesús!, a Tu Preciosa Sangre, por la cual has redimido al mundo del pecado, de la muerte y del infierno.Te prometo, con la ayuda de Tu Gracia, y con mi mayor empeño, promover y propagar la Devoción a Tu Preciosísima Sangre, Precio de nuestra Redención, a fin de que Tu Sangre Adorable sea honrada y glorificada por todos. De esta manera, deseo reparar mi deslealtad hacia Tu Preciosa Sangre de Amor, y compensarte por las muchas profanaciones que los hombres cometen en contra del Admirable Precio de su Salvación.

¡Oh! Si mis propios pecados, mi frialdad y todos los actos irrespetuosos que he cometido contra Ti, ¡oh, Santa y Preciosa Sangre!, pudieran ser borrados. He aquí, querido Jesús, que Te ofrezco el Amor, el Honor y la Adoración que Tu Santísima Madre, Tus fieles Discípulos y todos los Santos han ofrecido a Tu Sangre Preciosa. Te pido que olvides mi falta de fe y frialdad en el pasado, y que perdones a todos los que Te han ofendido.

¡Oh, Divino Salvador! Rocíame a mí y a todos los hombres, con Tu Preciosa Sangre, a fin de que Te amemos, ¡oh, Amor Crucificado!, de ahora en adelante, con todo nuestro corazón, y que dignamente honremos el Precio de nuestra Salvación. Amén.