Día decimosexto


Oración preparatoria para todos los días

Bellísima y habilísima Jardinera, aquí tenéis a vuestros pies un corazón convertido por sus culpas en bosque lleno de espinas y abrojos, donde tienen sus madrigueras y hacen sus crías las pasiones más feas y vergonzosas: a vuestras órdenes están millares de operarios pendientes de vuestros labios, que esperan les mandéis arrancar de él todo lo malo y todo lo vicioso, y sembrar y plantar lo santo, lo bueno y lo virtuoso.

Yo os entrego, yo os doy el terreno de mi alma; mandad, Señora del mundo, mandad, Reina de los Angeles, y será transformado en un paraíso de delicias para Vos y vuestro Hijo; mandadlo, y vuestras órdenes serán fielmente ejecutadas.

Yo os prometo que cooperaré a mi conversión con santos propósitos y firmes resoluciones; mas ¡ay! éstas serán estériles si Vos no las fecundizáis. Yo soy una tierra árida, seca, consumida y abrasada por los ardores de mi concupiscencia; en vuestras manos están las llaves de aquella fuente cristalina y pura cerrada por mis culpas… abridla, y los favores y las gracias y los dones del cielo correrán a torrentes sobre mí.

Yo soy un huerto sin muros abierto a todas las ilusiones del ángel malo, al mundo y a sus vanidades.

Yo os constituyo su guardiana, protegedle y amparadle.

Vos, oh amabilísima Hortelana, me pedís durante todo este mes flores y yerbas aromáticas, ramilletes, guirnaldas y coronas, ¡ay de mí! En mi alma no hay otra cosa que confusión, desorden, vergüenza, espinas y un bosque desarreglado. Señora, ordenadle, cultivadle, sembrad en él la semilla de todas las virtudes; plantad en él esas flores que buscáis, ponedlas en orden según sus especies.

Aquí estoy, vuestra propiedad soy, no me opondré, no resistiré, sino que cooperaré a la obra santa que en estos días, dedicados a vuestra gloria y al bien de mi alma, Vos os proponéis hacer; principiadla, perfeccionadla y acabadla. Yo os ofrezco estos ejercicios a honra vuestra y a la gloria de vuestro Hijo. Amén.

Meditación del día

I. Boca de lobo y némoras

1. Estas flores no tienen olor, pero embellecen el jardín, y juntas a las odoríferas, suplen lo que a éstas falta, y por lo mismo que no reúnen en sí todas las perfecciones de una flor, no sirven más que para adorno en nuestros ramilletes y jardines.

II. La veracidad, la amistad o afabilidad y la liberalidad

2. La veracidad es una virtud que consiste en presentarse delante de los hombres en dichos y hechos tal como uno es en sí. Se le opone la mentira y la hipocresía.

La afabilidad es una virtud por la que el hombre se conduce de un modo digno y decoroso con los demás en su trato y comunicación.

La amistad es otra virtud de la justicia, por la que un amigo guarda para con el otro los secretos y las confidencias, lealtad y fidelidad.

La liberalidad es una cualidad buena que mueve a guardar un justo medio entre la disipación de los bienes y su retención y acumulación.

III. Estas virtudes en María

3. 1ª. Fue veraz, simple, sin ficción ni hipocresía: dijo siempre verdad, no dijo jamás mentira, ni negó la verdad.

2ª. Fue dulce, tratable, amabilísima, afable, fiel, leal, y en las comunicaciones con sus vecinos guardó siempre decoro y dignidad.

IV. Presentación a María de estas flores

4. Todas las virtudes son necesarias y se han de practicar cuando llegue la ocasión.

Presentación a María

ORACIÓN. Recibid, Señora, estas flores como una muestra de mi veracidad, de mi afabilidad y de mi liberalidad. Yo os prometo ser en adelante veraz, afable, tratable y liberal. Aceptad, Señora, estos mis votos, y haced que se cumplan en mí y por mí.

Coronita de la Doce Estrellas de María Santísima

En el nombre del Padre, etc.
V/. Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
R/. Alabémosle y ensalcémosle por todos los siglos.
V/. Porque puso los ojos en la humildad de la Virgen María.
R/. Y cual omnipotente obró en ella grandes maravillas.
V/. Bendíganla por esto todas las naciones.
R/. Y a Dios su salvador entonemos canciones.

I. Os bendecimos, alabamos y damos gracias, oh Señor Dios Padre, porque, haciendo uso de vuestro infinito poder, tanto ensalzasteis a vuestra amable Hija la humildísima Virgen María.

Padre nuestro, etc.
Dios te salve, María, primogénita de Dios, llena eres de gracia,etc.
Dios te salve, María, gloria de la tierra, llena eres…
Dios te salve, María, señora del mundo, llena eres…
Dios te salve, María, reina de los cielos, llena eres…
Gloria Patri, et Filio, etc.

II. Os bendecimos, alabamos y damos gracias, oh Señor Dios Hijo, porque, haciendo uso de vuestro infinito saber, tanto adornasteis a vuestra amada Madre la purísima Virgen María.

Padre nuestro, etc.
Dios te salve, María, bella como la aurora, llena eres de gracia, etc.
Dios te salve, María, clara como el lucero, llena eres…
Dios te salve, María, hermosa como la luna, llena eres…
Dios te salve, María, escogida como el sol, llena eres.
Gloria Patri, et Filio, etc.

III. Os bendecimos, alabamos y damos gracias, oh Señor Dios Espíritu Santo, porque, haciendo uso de vuestro infinito amor, tanto agraciasteis a vuestra amante Esposa la santísima Virgen María.

Padre nuestro, etc.
Dios te salve, María, sola inmaculada, llena eres de gracia, etc.
Dios te salve, María, sola predilecta, llena eres…
Dios te salve, María, sola perfecta, llena eres…
Dios te salve, María, sola virgen madre, llena eres…
Gloria Patri, et Filio, etc.

V/. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.
R/. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

ORACIÓN. Omnipotente y sempiterno Dios, que, por obra del Espíritu Santo, preparasteis el cuerpo y el alma de la gloriosa siempre virgen María para que llegase a ser madre y digna habitación, de vuestro Hijo, concedednos que por intercesión de la misma, con cuya memoria nos gozamos, seamos libres de los inminentes males, y no caigamos en la muerte eterna. Por el mismo Jesucristo Señor nuestro.

Letanías de Nuestra Señora

Señor, ten piedad de nosotros
Cristo, ten piedad de nosotros
Señor, ten piedad de nosotros
Cristo óyenos, Cristo óyenos
Cristo escúchanos, Cristo escúchanos

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros
Dios Hijo redentor del mundo,
Dios Espíritu Santo,
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios

Santa María, Ruega por nosotros
Santa Madre de Dios,
Santa Virgen de las vírgenes,

Madre de Cristo,
Madre de la Iglesia,
Madre de la divina gracia,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre intacta
Madre incorrupta
Madre Inmaculada,
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,

Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración,
Virgen digna de alabanza,
Virgen poderosa,
Virgen clemente,
Virgen fiel,

Espejo de justicia,
Trono de la sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual,
Vaso venerable,
Vaso insigne de devoción,
Rosa mística,
Torre de David,
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la alianza,
Puerta del cielo,
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consoladora de los afligidos,
Auxilio de los cristianos,

Reina de los ángeles,
Reina de los patriarcas,
Reina de los profetas,
Reina de los apóstoles,
Reina de los mártires,
Reina de los confesores,
Reina de las vírgenes,
Reina de todos los santos,
Reina concebida sin mancha original,
Reina elevada al cielo,
Reina del santísimo rosario,
Reina de las familias,
Reina de la paz,

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
perdónanos, Señor.

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
escúchanos, Señor.

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.

Oremos:
Te rogamos, Señor, que nos concedas a nosotros tus siervos, gozar de perpetua salud de alma y cuerpo y, por la gloriosa intercesión de la bienaventurada Virgen María, seamos librados de la tristeza presente y disfrutemos de la eterna alegría. Por Cristo nuestro Señor.

Amén.