El pecado contra la vida


Desde que Caín mató a Abel el hombre ha traspasado muchas veces la frontera del: “No matarás”. También hoy sigue matando. Y lo hace en la misma familia, donde debería construir la vida. Hoy se ha infiltrado en las familias la mentira de que “una vida menos es un bien mayor, porque así ,“el mayor bien” (que es el dinero para el hombre de hoy), alcanza para más.”

POR ESO, HOY ESTAMOS VIVIENDO  “LA CULTURA DE LA MUERTE”.

Hoy se atenta contra la vida:

1. Con el aborto que es “la interrupción directa del proceso generador ya iniciado” [1].

2. Con toda la gama de dispositivos intrauterinos, que también son abortivos: como la “T” de cobre, la “espiral”, etc., porque permiten la fecundación del óvulo, o gameto femenino, y después de fecundado impiden su anidación en el útero, haciendo inviable su crecimiento, es decir, al niño recién concebido lo matan. Es el desprecio de la vida. Es el desprecio del hombre.

3. La píldora RU-486 o píldora del día siguiente, pues es plenamente abortiva.

4. Las píldoras anticonceptivas, que pueden funcionar de dos maneras:

a. si se usan en su dosis normal funcionan como “anovulatorios”: es decir, que impiden que la mujer, en ese mes, produzca el óvulo que le correspondería.

b. pero si se toma en dosis excesiva se puede convertir en un abortivo: porque impiden la anidación del óvulo fecundado en la cavidad uterina y es expulsado fuera.

5. De manera parecida impide el acto procreativo todo tipo de esterilización, como son:

a. La ligadura de trompas en la mujer.

b. Y la vasectomía en el varón.

6. El preservativo que evita que los espermatozoides sean depositados en la vagina; el  diafragma, con o sin espermaticidas, que bloquea la entrada de espermatozoides en la matriz; la ducha vaginal, cuya finalidad es expulsar los espermatozoides que hubieran podido llegar a la vagina; las espumas espermicidas, las vacunas anticonceptivas, etc…

7. Las distintas técnicas de reproducción artificial (fecundación in vitro) que desde el momento en que separan la procreación del contexto integralmente humano son moralmente inaceptables. En ellas no se concibe un ser humano, es decir, un ser con alma, sino un ser sin alma, el cual no pertenece a la naturaleza humana.

8. Y, en general, “toda acción que, o en previsión del acto conyugal, o en su realización, o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga, como fin o como medio, hacer imposible la procreación” (onanismo o marcha atrás o eyaculación fuera de la vagina, hábitos tóxicos, uso concomitante de medicamentos, etc., que influyan maliciosamente en la capacidad reproductiva) [2].

9. La eutanasia, que es toda acción u omisión que por su naturaleza, o en las intenciones, procura la muerte, con el fin de eliminar todo dolor.

Todas éstas son ofensas graves al Creador que constituyen materia de pecado mortal y causan daños irreparables como son por ejemplo:

1. El quitar la vida sin ser “El Dueño” de la vida.

2. El poner en peligro la vida eterna por morir el embrión sin el bautismo.

3. El privar de la existencia a seres a los que Dios quería que se encarnaran, pero que el egoísmo del hombre obstaculizó.

4. El destruir el acto procreador puesto por Dios en el matrimonio para transmitir la vida.

5. El desorientar a los esposos haciéndoles dar culto al cuerpo por los desórdenes sexuales que ellos introducen en sus vidas.


[1] Pablo VI, Enc. Humanae vitae nº 14

[2] Ibid.