Rituales masónicos

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Rituales masónicos

El Rito de iniciación, en el grado 29, en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, consiste en que el candidato, que se inicia en ese grado, es conducido, dentro del templo de la logia por el vigilante primero y segundo, hasta el centro del templo, donde está la imagen de Baphomet.

Baphomet es un dios andrógino, encarnación del demonio, reconocible en la cultura occidental por tener la cabeza del macho cabrío, con grandes cuernos, dentro de una estrella de 5 puntas, con un torso humano con ambos sexos (aquí está la raíz de la ideología de género, fábula inventada por el demonio que muchos aceptan porque creen que la vida es seguir un pensamiento o un lenguaje humano), alas de murciélago. Es una encarnación luciferina, porque en la masonería se distingue entre lo satánico y lo luciferino.

Lucifer es, para la masonería, quien trae la luz al hombre. Es una criatura o deidad positiva. Toda la esencia de la Masonería es luciferiana y, por tanto, los masones de los grados superiores creen que Lucifer es dios. «Lo representan como el Prometeo de la mitología griega erguido, en actitud desafiante, levantando el brazo con la antorcha en la mano, que despide llamaradas simbólicas de la luz de la Razón, de la Ilustración y de la Ciencia. Así estaba en el suelo junto al Rockefeller Center, sede de la Gran Logia Rockefeller, hasta que fue trasladado a las afueras de Nueva York en 1992» (P. Manuel Guerra).

Lucifer, en la masonería, es el que se rebela contra la opresión, contra el poder constituído, una especie de Prometeo que va en contra de la imposición divina. Es un sinónimo de libertad. Libertad que parte de la naturaleza del hombre entendida como centro de todo, como ser superior.

El iniciado va con una venda en los ojos, que se le quita una vez llega a Baphomet y ahí tiene que hacer una opción entre la Cruz de Cristo y la cruz de Baphomet, que es con los brazos en forma de X. La Cruz de Cristo se tira al suelo y el candidato la tiene que pisar, primero con el pie izquierdo, después con el derecho. Luego, pide que brille la luz de Baphomet, la luz que mana de la cruz de Baphomet, que es la luz de la iniciación, la luz de la gnosis, que viene, según las Consituciones de Anderson, por toda una línea oculta en el Antiguo Testamento, que lleva finalmente a Lucifer. Y, en otros rituales masónicos, se hace prácticamente lo mismo: pisar la Cruz de Cristo y elección de la Cruz de Baphomet. En una de las órdenes Iluminati masónicas, lo que se dice es: «Esta Cruz, símbolo de muerte y destrucción, salga del mundo, brille la luz de Baphmet».

El que se inicia en este grado claramente se está consagrando al demonio. Por eso, algunas logias masónicas, como la Gran Logia Rockefeller, sólo admiten masones que hayan pasado este grado 29, que es el grado de la consagración al demonio.

Los masones sirven a Lucifer desde el primer grado. «En el primer grado ya se sabe que se sirve a Lucifer» (Serge Abad Gallardo).

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